Sobre la oralidad
- Andrés Armas Roldán
- Oct 29, 2021
- 2 min read
La lengua oral es el primer acercamiento que tenemos con la vida. El grito que llena de aire nuestros pulmones constituye el primer contacto de un ser humano con el mundo y con lo que lo rodea. Al ir creciendo, se nos enseña la lengua del grupo social al que estamos ligados. Así, aprendemos por imitación a comunicarnos con los nuestros; como también, nos instruimos dentro de sus hábitos, tradiciones y en el discurso imaginario e histórico que la comunidad ha desarrollado.

La oralidad se ha desarrollado como una suerte de memoria que organiza y a su vez transmite las tradiciones y conocimientos de un pueblo o comunidad. De igual forma, el imaginario mítico de las tradiciones orales se moviliza dentro del discurso histórico y ficcional que un grupo de personas utiliza para darle sentido y comprensión a su existencia dentro de la comunidad. De ahí que, esta memoria colectiva se transmite oralmente de generación en generación para preservar los diversos elementos míticos e históricos de una cultura.
Son estas variaciones —que son propias de la identidad de un informante a otro— las que ornamentan el discurso dentro de la historia. Así, podríamos hablar de modificaciones estéticas dentro del relato que se presentan para tener al oyente atento e interesado. Por lo tanto, estas modificaciones —propias, pero no exclusivas del discurso literario— embellecen el relato y elevan la experiencia del oyente.
Poniendo el caso de nuestra Amazonía, su espacio geográfico es el que representa y ocupa la mayor parte del territorio peruano. Esta representa la mayor diversidad antropológica del país pues en sus tierras viven distintas comunidades que habitan desde siglos dentro de la Amazonía. No obstante, el sujeto amazónico no es solo indígena, sino, con el pasar del tiempo y como sucedió en todo el territorio nacional, los sujetos sociales se volvieron múltiples y diversos. Como resultado, la Amazonía se encuentra en una labor de integración cultural que intenta solucionar el problema de unidad que representan los diversos matices culturales del territorio amazónico. Por lo cual, podríamos decir que la Amazonía se representa como la historia de los discursos que se ha ido tejiendo y desarrollando en pos de sí misma, a través de la multiplicidad cultural y obedeciendo a las necesidades míticas, físicas y espirituales que dan sentido a su existencia. Su territorio es inexpugnable; la selva es como una gran muralla, sobre la que se tejen multitud de historias. La Amazonía es ocupada sobre todo por la imaginación. Así, tanto el río como el bosque son importantes para los hombres y mujeres que habitan la selva. Pues ambos son medios de subsistencia para las comunidades que viven allí. Y a su vez, cada uno de estos espacios geográficos tiene un lugar específico dentro del imaginario colectivo. Demostrándonos su rica dimensión cultural y antropológica.




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