Porqué no debemos normalizar el ser “camiseta”
- Antonio Otoya Nieto
- Oct 2, 2021
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Quizás todos ustedes, en algún momento u otro, han escuchado la frase ser “camiseta”. Muchas veces, esta hace alusión al dar todo por tu equipo, compañía, asociación, etc. Sin embargo, hoy en día puede muy fácilmente pasar desapercibida con un subtexto de explotación y aprovechamiento en distintos ámbitos, principalmente laborales, si es que no se le establecen parámetros claros.
Sí, entiendo, ¿establecer parámetros para una frase? Bueno, con mayor exactitud me refiero a cómo permitimos que esta frase aplique para nosotros. Con la coyuntura propiciada por la pandemia y el trabajo remoto ganando cada vez más cabida; vemos a cada vez más y más organizaciones premiar a sus colaboradores por ser los más camiseta de todo el equipo. Pero, ¿es verdaderamente este un reconocimiento a su labor, o lo es en realidad a su explotación?
Ante el efecto que la pandemia ha tenido en diversas empresas, principalmente en los sectores más afectados, y en los pequeños y medianos comercios, los líderes han empezado a verse en la obligación de recortar personal o reducir sueldos para mantenerse a flote. No obstante, esto no significaba que la carga laboral se redujera también, sino que, por el contrario, parecía aumentar. En particular cuando, al trabajar desde casa, no tienes la excusa de tener que “regresar” a tu hogar, por lo que las reuniones y pendientes se pueden prolongar incluso mucho más allá de las horas de trabajo establecidas.
Este fenómeno se volvió tan popular que el propio gobierno tuvo que empezar a regular la desconexión digital como una suerte de nuevo derecho laboral a mediados del 2020. Este estipulaba que todos y todas los colaboradores de una organización tenían derecho a exigir se respeten sus horas fuera del horario de oficina con cero interrupciones por parte de sus jefes o supervisores para encargar más tareas.
Lamentablemente, muchas veces dichas organizaciones le buscan la vuelta a la norma y pretenden disfrazar el trabajo y las horas extra bajo la excusa de que quien más haga, será el o la más “camiseta”. Mejor si es sin quejarse y de buena gana, en algunos casos incluso siendo premiados por ello; normalizando un moderno enfoque de la explotación laboral adecuado a la era digital post pandémica.
Es entonces que la responsabilidad de hacer valer nuestros derechos cae en cada uno de nosotros como profesionales, como ciudadanos y como seres humanos que merecen y necesitan tener un tiempo de descanso que sea respetado e íntegramente dedicado para nuestras vidas fuera del trabajo.
No sé ustedes, pero una buena cultura, premios diversos y felicitaciones no pueden ni deben reemplazar a mi estabilidad psicoemocional, mucho menos justificar la sobrecarga de estrés ni las consecuencias intrafamiliares que el no respetar la separación de vida laboral y vida personal pueden traer. Por ello, a menos que Perú vuelva a clasificar a un mundial, escojo personalmente no ser “camiseta” para ningún equipo más que para el liderado y conformado por mí mismo.




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