Perú: El país poliglota que elige ser analfabeto
- Antonio Otoya Nieto
- Sep 16, 2021
- 2 min read

Vivimos en una sociedad donde lo folclórico y nativo se ha mitificado como algo exótico y místico. Si bien estos componentes no son ajenos a toda la cosmovisión andina y selvática, así como a las distintas tradiciones y fiestas culturales que se viven dentro de nuestro país, muchos peruanos y peruanas cometen el error constantemente de verlos como si fueran parte de un show, principalmente si es que dichos connacionales no son de provincia.
Este hecho llega a crear una lejanía entre quienes son nativos de la cultura, y quienes no nacen dentro de tales costumbres o ambiente. Así, los peruanos y peruanas externos a una cultura en particular la empezarán a admirar, sí, pero muchas veces más allá de estudiarla o disfrutarla, no querrán adoptarla. A menos, claro, que sea “necesario” (una foto para Instagram o para hablar “orgullosos” con algún extranjero). Y es que la conveniencia y cultura de viveza de los peruanos aplica incluso en estas situaciones, cuando nuestra mera identidad nacional se vuelve una suerte de trofeo que muchos no dudan en mostrar cuando lo necesitan, pero se hacen de la vista gorda cuando este necesita alguna pulida o renovación.
A su vez, como un proceso de cadena, esta lejanía empieza a crear resentimiento, recelo y hasta asco. Muchas veces hace que quienes son nativos a un idioma, dialecto, festividad o tradición, dejen de practicarlos por miedo a bullying o discriminación, ya sea en contra de ellos mismos o de sus familiares. Una de las principales víctimas de este hecho ha sido el idioma. En esta línea, muchas familias que vienen a la capital o simplemente dejan sus tierras natales, tratan de encubrir sus raíces como resultado de una vergüenza autoimpuesta que la sociedad peruana les ha hecho creer que deben creer.
Personalmente, a mi me habría encantado que mi abuela me enseñará Quechua para poder entender las tan animadas conversaciones que ella tenía cuando yo era más pequeño. Siempre he pensado que si tenemos tres idiomas oficiales en el país, los tres deberían de ser enseñados y promocionados de la misma manera en las escuelas, sin importar ubicación o nivel socioeconómico del alumnado. Si algo nos ha demostrado la coyuntura política actual, es que entre peruanos no nos sabemos valorar y que nos falta mucho para aprender a hacerlo. El Quechua y el Aimara, así como el Español, son lenguas oficiales de nuestro país, y como tal, debemos de aprenderlas con respeto y apreciación. Esto no es un tema de segregación política o económica; es un tema de unión cultural y respeto mutuo entre peruanos y peruanas. A la larga, tu región, lengua natal, color de piel, apellido o tradiciones siguen formando parte de un gran concepto: “ser peruano”, y ese concepto lo compartimos todos y todas.




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