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Perdidos en el espacio


Imagen: Archivo de la NASA - Imagen del telescopio Hubble



Han pasado 12 días del cambio de mando. Tiempo suficiente para desenmascarar lo que se advertía desde semanas: El Estado como botín. Y no, no es particular ni exclusivo de la actual administración. Es un problema sistémico que lleva varias décadas, por no decir desde siempre, una práctica que ya era costumbre en la gestión del Estado: pagar favores.


La última semana hemos visto de la forma más escandalosa la designación de profesionales que no cumplían el perfil mínimo para ocupar cargos importantes y cuyo único requisito que cumplían era ser simpatizante del partido. Lo que pasa ahora es evidencia de la improvisación, del "así no más", del "así queda por ahora, más tarde lo arreglaremos". Ver la actual calamidad del gobierno es vernos en un espejo. No hay nada más peruano que parchar un problema y más tarde "veremos".


La "revolución" en el Perú duró un discurso. Las palabras que pronunció el Presidente el 28 de Julio se desvanecieron mientras salía del Congreso a rumbo desconocido, lejos de Palacio de Gobierno y a Dios sabe a donde. Lo más seguro lejos de la realidad.


Tardó varios días en nombrar un gabinete. Y todos los peruanos vimos como salía por la puerta trasera y a paso ligero, el voceado para ocupar la cartera de economía, Pedro Francke. Junto con él se iba buena parte de la esperanza de, al menos, mantener estable las políticas económicas. Ponerle un freno al "populismo" en esta materia. Días después regresó con la condición de que Cerrón no participe en los Consejos de Ministro y tenga autonomía en su gestión en el Ministerio. ¿Más evidencias de que Cerrón corta el jamón? Por supuesto, pero tardaría toda la tarde mientras escribo y no acabaría. Me faltarían hojas.


Se ha dicho un choque de mundos. Entre el mundo andino, de la reivindicación del provinciano, de los olvidados, de los invisibles, de los "otros"; y en mundo de la ciudad, de los "poderosos", de "los de siempre", de la clase "acomodada", de la "mismocrácia". Qué imagen más romanticista. Sobra decir que esta "mismocrácia", que tanto detesta, lo ha cambiada por una igual. Con una única diferencia: un sombrero. Lo que sí existe es un choque. Un choque contra las leyes, contra la economía, y ahora contra el Congreso.


Hace poco, se anunció "Tía María no va". Iniciando lo que llamaron la “cancelación definitiva" del proyecto. Sin saber, o sabiendo, que existe un contrato y probablemente demanden al Estado en un arbitraje. Están en todo su derecho. Así se cierra un capítulo de oportunidad para cambiar la forma de hacer minería en el Perú. Millones en inversión y puestos de trabajo, así como ingresos al Estado, se perdieron de un plumazo. ¿Quién va a querer invertir después de esto?


Campañas de desinformación sobre la vacuna Sinopharm, sumado a la descoordinación y falta de comunicación de la nueva administración hemos vimos con horror centros de vacunación vacíos. Por cada dosis no aplicada el virus gana terreno. La vida debe quedar fuera del cálculo político.

Así se inaugura el gobierno del bicentenario. Un país a la deriva. Un fiel reflejo de nosotros como sociedad. La frase dicha por Aparicio Fernando de Brinkerhoff nos quedaría como anillo.



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