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Pequeñas victorias




La semana anterior ha sido quizás una de las más favorables para quienes nos consideramos de oposición desde que comenzó el actual gobierno. Finalmente, el presidente del Consejo de Ministros, Guido Bellido, renunció al cargo, no mucho tiempo después de amenazar en repetidas ocasiones con la expropiación de las empresas concesionarias del gas de Camisea y con emplear la cuestión de confianza en defensa de su ministro del Interior, Iber Maraví, acusado de participar en actos terroristas.


En apariencia, la partida de Bellido y el nombramiento de su sucesora en el cargo, Mirtha Vásquez, pueden verse como un muestra de moderación por parte del actual Gobierno (considerando la postura más conciliadora en relación a las empresas de Vásquez), además de un compromiso con la estabilidad política del país. A esto se le pueden sumar las declaraciones del presidente Pedro Castillo durante sus días en Estados Unidos. Sin embargo, sigue siendo muy temprano para afirmar que Castillo y el Ejecutivo están siquiera comenzando, como lo acusan algunos, a ollantizarse.


No resulta tan sencillo creerlo cuando se recuerda que el proyecto para una Asamblea Constituyente sigue vivo, aunque postergado, con la esperanza de que no se encuentre en proceso bajo la mesa. Asimismo, Perú Libre aún cuenta con miembros radicales dentro de los poderes del Estado, entre ellos el expremier defensor de senderistas, quien, naturalmente, conserva su curul en el Congreso. Asimismo, el nuevo gabinete sigue sin ser uno por completo aceptable. Todo esto sin recordar el ideario del partido por el cual aún se encuentra gobernado el país, lo cual impide descartar, por ejemplo, posibles expropiaciones en el futuro.

Las pequeñas victorias, como aquellas de la semana pasada, sin duda son útiles, además de ser las primeras que se tienen desde la elección de la Mesa Directiva, pero no están ni cerca de significar el final de la incertidumbre. La tarea ahora mismo pasará por presionar al Ejecutivo a retirar a sus piezas más cuestionables, comenzando por el nuevo ministro del Interior, Luis Barranzuela, criticado por su reprochable paso por la Policía y por sus cercanos lazos con Vladimir Cerrón.

Por parte de la flamante presidenta del Consejo de Ministros, sería un notable gesto de moderación que desista de la continuidad de Barranzuela en su cargo. En cualquier caso, y visto que el Congreso le otorgó sin grandes inconvenientes el voto de confianza al gabinete Bellido, es de esperarse que existan incluso menos complicaciones en la próxima votación para el gabinete Vásquez. La aprobación de este voto de confianza mostrará la disposición del Legislativo de conciliar en aras de la estabilidad del Perú.

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