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Palabras vacías de maestro



El día de ayer, finalmente, murió el principal responsable de varias de las más notorias desgracias en la historia reciente del país. Es innecesario listar los males de los que es culpable Abimael Guzmán; son de conocimiento público y, al menos por lo pronto, no deberían escapar a la memoria colectiva del país. Considerando esto, sería de esperarse algún pronunciamiento relevante por parte de las autoridades del país, una expectativa con la cual no todas ellas cumplieran. Quizás el ejemplo más claro y, en teoría, más decepcionante es el del presidente Pedro Castillo. Ante la muerte de un personaje tan infame, cuyas acciones han dejado una terrible huella en miles de ciudadanos y en el país en general, la respuesta mínima exigible a un presidente sería un mensaje a la nación en vivo. Al parecer, para el actual presidente, es mucho pedir que siga tal curso de acción, y decidió manifestarse vía Twitter. Sus impresiones ante la muerte del más grande asesino en la historia del Perú se reducen a menos de 180 caracteres. ¿De qué sirve, señor presidente, su respuesta a este suceso, si va a limitarse a un tweet? Y eso es solo enfocándose en la forma del mensaje, más no en su contenido. Pues, igualmente, señor Castillo, ¿de qué sirve que en este pequeño comunicado condene al terrorismo de manera “firme e indeclinable” si su propio Consejo de Ministros cuenta con un terrorista y con defensores de Sendero Luminoso y del MRTA? ¿Realmente considera que estas palabras expresadas por usted cuentan con algún valor, luego de los nombramientos realizados desde que accedió a su actual cargo? Era inevitable que un minúsculo y predecible mensaje como aquel publicado en la cuenta de Twitter del presidente genere el rechazo de muchos, además de especulaciones. Sobraron aquellos que alegaban que Castillo no se manifestaba con mayor firmeza y/o en público luego de la muerte de Guzmán debido a similitudes ideológicas. Y si bien aún no hay certeza de ello, el hecho de que se pueda dudar al respecto ya es algo sin precedentes. La lucha contra el terrorismo no terminó con la captura de Abimael Guzmán, ni tampoco ha terminado con su muerte. Considero que es difícil estimar el momento en el que terminará, pero se puede estar seguro de que esto no ocurrirá mientras se tenga a senderistas y a defensores de estos en el Poder Ejecutivo. Y es inquietante, por decir lo menos, la pasividad que la ciudadanía en general muestra ante este hecho. Por mucho menos las calles estallaron contra anteriores presidentes.

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