Nueve días sin transparencia
- Daniel Alvarado
- Aug 6, 2021
- 3 min read

La prensa es, para muchos, una ventana de transparencia. Es el medio por el cual un individuo puede enterarse de los diferentes aconteceres de la sociedad en diversos niveles: político, económico, gastronómico, farándula, moda, etc. Sea audiovisual o escrita, es un actor que debería estar presente, para bien o para mal, en los diferentes sectores de interés de y para la ciudadanía.
Actualmente, en Perú, un país donde le corresponde una vez más a la sociedad ser vigilante de la clase política, la prensa resulta como un jugador pivotal. Hoy, viernes 06 de agosto del 2021, se cumplen 9 días del gobierno del presidente Pedro Castillo; el gobierno del Bicentenario. A pesar de llevar un muy bonito título, la realidad es que en tan corto tiempo, no pudo empezar de una peor manera.
Hagamos un breve repaso de lo ocurrido en estos primeros 9 días. El día de la juramentación del nuevo mandatario, estuvieron presentes en el pleno del Congreso personajes como Vladimir Cerrón, que poco o nada debían hacer allí. Unas horas antes del poco convincente discurso del presidente Castillo, se anunció que el nombramiento del gabinete ministerial se realizaría en los próximos 2 días.
Esto significó una gestión a nivel nacional paralizada. Además de presentarse como una figura divisoria en vez de conciliadora, Castillo generaba más incertidumbre de lo esperado. Afortunadamente, y eso es decir mucho, no se debió esperar dos sino un día para conocer a los nuevos ministros, o casi todos. El 29 de julio, el presidente nombró a Guido Bellido, una persona muy controversial, como su premier; y más tarde, en esa noche, se realizó el nombramiento de 17 de los 19 ministros.
La gran mayoría de los miembros del gabinete no complacieron las expectativas de la ciudadanía. Si se puede describir a este Consejo de Ministros en tres conceptos serían corrupción, inexperiencia y vínculos indeseables. No sería hasta la noche siguiente que se nombraron a los ministros de Economía y Justicia. Castillo entró con una pata en alto y, aparentemente, con un claro objetivo: ser una fuerza de choque contra el Congreso.
Luego de esto, Castillo brilló por su ausencia. No gestionó desde Palacio de Gobierno por 4 días y nadie sabía con quién se reunía y sobre qué se conversaba. Incluso, la Contraloría hizo un llamado al presidente para que, con fin de velar por la transparencia, realice sus labores desde la Casa de Pizarro.
El día miércoles, Pedro Castillo haría una conferencia de prensa, la cual fue cancelada y el jefe de Estado fue reemplazado por Guido Bellido y Pedro Francke, ministro de Economía. Finalmente, el día de ayer, el presidente fue reconocido como Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas (F.F.A.A.) y de la Policía Nacional del Perú (PNP). En dos de estos acontecimientos narrados, el mandatario tomó una decisión muy controversial.
Tanto en el nombramiento de sus ministros, como en el reconocimiento como Jefe Supremo de las F.F.A.A. y PNP, Castillo no permitió la cobertura de la prensa, salvo por el canal del Estado.
De arranque, el no permitir a la prensa cubrir un evento de interés nacional, puede ser considerado como un acto de censura y una falta grave contra el derecho a la libertad de expresión y acceso a la información. Según un comunicado de la Sociedad Nacional de Radio y Televisión, “es deber de las autoridades permitir el acceso al personal de prensa destacado y restablecer las actividades de los respectivos despachos de Comunicaciones, a fin de realizar la cobertura periodística de sus actividades”.
Asimismo, se señala que “la libertad de expresión y el derecho a la información son derechos fundamentales que garantizan un Estado democrático, siendo obligación de todos respetarlos y defenderlos”.
Con solo nueve días de gobierno, los tintes autoritarios de Pedro Castillo empiezan a surgir. No me gusta pecar de especulador; sin embargo, limitar el acceso a la información sobre eventos de interés nacional suenan como acciones de un gobierno que busca control absoluto. La prensa, en 1992, se vio golpeada y amordazada por la gestión de Alberto Fujimori, una dictadura. La prensa, es pues, una forma de control de la ciudadanía sobre el gobierno de turno.
La prensa no es perfecta y ha cometido muchos errores durante la segunda vuelta, incluso desde antes, incluso hoy. Pero, esto no puede resultar en una suerte de venganza contra los medios de comunicación. ¿Cómo puede comprometerse una sociedad a ser vigilante si no tiene de dónde informarse? Mal que bien, las distintas editoriales son necesarias para formar una opinión respecto a un suceso y el individuo debe ser lo suficientemente inteligente para elegir qué canal o periódico consume.
Todos esperan lo mejor para el país; sin embargo, este gobierno parece no tener una buena brújula moral y las expectativas a futuro son cada vez más sombrías. Como sociedad, volvemos a la vigilia por la transparencia; para ello, contamos con las mejores armas: la prensa libre y la libertad de expresión. A seguir cuidándose, Perú.
IMAGEN (LA TERCERA) https://www.latercera.com/resizer/TFsgk9uUQqbM9vZaWsNYSZBG_4A=/900x600/smart/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/copesa/6ZQJ44W2EUSGWODPJ4AUKCYR5Y.jpg




Comments