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Nuevas tecnologías de pago digitales: ¿por qué son importantes para la inclusión financiera?




La pandemia nos ha empujado a un nuevo escenario en el que la digitalización y el distanciamiento se han vuelto la realidad de muchos y muchas. El Perú y el mundo entendieron, gracias a la COVID-19, que el recurrir a opciones virtuales ya no era una posibilidad sino una necesidad. Sectores enteros como el comercio, la educación y la banca se vieron afectados por esto, teniendo que darle un giro de 180° a la forma en la que enfocaban sus negocios.

Por el lado del sector banca y finanzas, diversos actores de este presentaron innovadoras soluciones de pago y transacciones que le permitían a los usuarios realizar sus operaciones y consumir tanto online como en físico de manera segura, evitando el contacto y con mayor rapidez y facilidad.

Es en esta línea que vimos la potenciación de los pagos QR (ya conocidos en formatos como el de Yape), los métodos de verificación biométricos, los formatos pago-link, las tarjetas sin contacto e, incluso, el incremento del interés de la población en el uso y adquisición de criptomonedas.

Según un estudio de Mastercard, el New Payments Index Report 2021, en el Perú, el 84% de los consumidores esperan poder comprar lo que quieran cuando quieran y cómo quieran. Esto, siendo una respuesta clara a las nuevas disposiciones que el comercio electrónico y sin contacto les ofrecían. Por otro lado, el 94% de los consumidores de Perú tienen acceso a más formas de pagar en comparación con a esta misma época el año pasado.

Este último factor, también ha afectado sus percepciones de cómo y por qué comprar en algún comercio minorista, PYME o bodega. Así, de manera muy interesante, el 79% de nuestro compatriotas afirma que le brindarían mayor lealtad a aquellos pequeños negocios que ofrezcan múltiples opciones de pago, mientras que 81% compraría más en ellos si es que lo hicieran. Sin embargo, podemos observar el fenómeno de manera adversa también, ya que el resistirse a aceptar este nuevo horizonte digital generaría que más de la mitad de los consumidores en el país (59%) evite simplemente comprar en tiendas y negocios que no acepten pagos electrónicos de ningún tipo (siendo el 64% de ellos millennials).

Cabe resaltar que este dato final demuestra la tendencia que nuestro país parece estar marcando: dejar el efectivo de lado. El mismo estudio nos revela que 76% de peruanos y peruanas piensa que los métodos de pago emergentes como QRs, biometría y pagos sin contacto son más limpios que el efectivo y 71% los considera más efectivos.

El mundo ha cambiado, sí; pero es más que eso. Es mi opinión que en materia de pagos y finanzas, las personas por primera vez se han atrevido a cruzar una línea de aprendizaje que a muchos y muchas solía no interesarles aprender en las épocas pre-pandemia. Y es importante que la hayamos cruzado ya, puesto que, a futuro, significará el progreso de nuestro país a una mayor escala y velocidad de la que quizás podríamos haber esperado en otra situación donde el sentido de urgencia por aprender no hubiera sido el mismo.

Más aún, este hecho significa un gran paso hacia adelante respecto a la inclusión financiera en el país: el incremento de las tazas de bancarización, la popularización del uso de pagos digitales y comercio electrónico, y la necesidad de digitalizarnos, terminarán por apoyar un muy esperado y necesitado proceso de transformación digital en el futuro cercano del Perú post pandémico.


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