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«Marxisteo» en el Congreso


Desde hace meses, un número de políticos de Avanza País (en específico, dos) ha intentado mostrarse como representantes de una «nueva derecha», en especial en redes sociales y seguramente en un intento de conseguir votos jóvenes, cosa que dio resultado. Como es natural, ninguno de ellos se ha visto libre de controversias desde su aparición en la política. En lo personal, me considero una persona cercana en lo ideológico a ambos y, generalmente, he notado que las polémicas en las que están involucrados se relacionan a posturas políticas que comparto, más que a acciones cometidas por alguno de ellos. Por ello, me abstuve de realizar críticas al ver sus intervenciones en los medios o que alguno de ellos volvía a ser tendencia en redes sociales.

No puede ser este el caso ahora. Hace ya unos días se viralizó un video de una sesión virtual de la Comisión de Cultura y Patrimonio Cultural del Congreso de la República, en la cual el parlamentario Alejandro Cavero solicita eliminar la palabra «descolonización» de una iniciativa de dicha comisión. Según Cavero, esta palabra es un término marxista, que además promueve «la deconstrucción de nuestra propia historia» y que hace que los peruanos nieguen u oculten «una parte de la historia del Perú que debemos estudiar y comprender».

Si bien este suceso no encontró gran eco en los medios tradicionales, si halló respuesta en redes. En específico, produjo una plétora de justificadas críticas al pedido del congresista. Justificadas porque, muy al margen de la interpretación que se le pueda estar dando a la palabra «descolonización» en la comisión congresal, el hecho es que el término en sí mismo no es marxista ni por asomo. Es más: en teoría, el concepto de descolonización es uno que perfectamente encaja dentro de los ideales liberales a los que se adhiere Cavero. Y no creo que el parlamentario considere, por ejemplo, que la Revolución Estadounidense (proceso descolonizador y profundamente influenciado por ideas liberales) tuvo algo de marxista, ni tampoco las guerras de independencia latinoamericanas.

Es cierto que la presencia marxista en la política peruana es un serio problema a enfrentar. Sin embargo, y de manera similar a lo que ocurre con el «terruqueo», el uso negligente y a la ligera del calificativo «marxista» trae complicaciones, liberándolo a largo plazo de la carga negativa que contiene. Cavero tranquilamente podría haberse opuesto a la interpretación marxista que Perú Libre quiere darle a la descolonización y el asunto quizás habría quedado ahí. Pero su falta de precisión y posterior negativa a retractarse le han generado quizás su primera controversia seria durante el ejercicio de sus funciones.

Personalmente, y al margen de este error, sigo manteniendo mi confianza en quien fue uno de los congresistas por los cuales voté. No está de más, sin embargo, manifestar que habría preferido un uso más cuidadoso de sus palabras y una mayor facilidad para reconocer sus equivocaciones. Queda esperar a que se fije más en ambos puntos durante lo que resta de este quinquenio.



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