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Mancha indeleble




La izquierda peruana, en su mayor parte, se ha pasado las últimas décadas distanciándose de movimientos terroristas y presentándose como una opción democrática y legítima. Han sido “terruqueados” por años sin importar desde qué nuevo partido postulasen, en la gran mayoría de ocasiones sin tener lazo alguno con terroristas, y tuvieron un notable antivoto debido a este estigma. Es irónico, por decir lo menos, que el incidente más creíble de “terruqueo” lo haya producido la misma izquierda. Bastó un día de gobierno de Pedro Castillo para que nombrase a un presunto apologista de Sendero Luminoso, Guido Bellido, para uno de los más altos cargos del Poder Ejecutivo. Un solo día duró su convocatoria a la unidad nacional. Si bien era de esperarse que el nuevo Presidente del Consejo de Ministros no sea un político de ideología moderada, esta decisión superó con creces las expectativas. Más allá de las interpretaciones que se le puedan dar a esta designación (con seguridad una jugada política que busca la negación de la confianza congresal y que probablemente fue ideada por Vladimir Cerrón), el hecho es que nunca un defensor de terroristas había alcanzado un puesto político tan importante. Como era de esperarse, el rechazo a Bellido ha sido casi universal. Un sinnúmero de votantes de Perú Libre, apostando (ingenuamente) por la moderación del Presidente y de su partido, ha hecho conocer su disgusto de diversas maneras, aunque curiosamente evitando, en su mayoría, la convocatoria a marchas. Dejando de lado el hecho de que las simpatías de Bellido (y de otros políticos de PL) hacia grupos terroristas ya eran conocidas durante la campaña de la segunda vuelta y que aún así millones de peruanos decidieron votar por su partido, es, sin duda, reconfortante ver que varios de estos electores no van a aprobar todas las medidas que Castillo vaya a tomar durante su gobierno y que el antivoto de Keiko Fujimori no se ha convertido en una carta blanca para Perú Libre. Sin embargo, los votantes (o, al menos, la mayor parte de ellos) no son quienes merecen mayor reproche en estos momentos. Como se dijo, hicieron pública su oposición al flamante Presidente del Consejo de Ministros. No fue este el caso para un buen número de políticos de izquierda, la misma izquierda que por años se había esforzado por distanciarse de agrupaciones terroristas a ojos del elector peruano. Quizás los casos más evidentes son los de Anahí Durand, excandidata al Parlamento Andino, y Roberto Sánchez, actual congresista, ambos partidarios de Juntos por el Perú y ahora miembros del gabinete de Bellido. Es aparente que hay quienes no ponen peros para trabajar al mando de un hombre que justifica los actos de Sendero Luminoso (y que es un aparente visitador de los Quispe Palomino en el VRAEM), si es que este es el costo de conseguir poder. Aunque, por supuesto, no sorprende tanto de parte de Durand, al tomar en cuenta la carta que firmó en defensa de Víctor Polay, líder del MRTA. Como se puede observar, y después de la derrota de su partido en las urnas, ciertos miembros de JP no tuvieron reparos en unirse con la izquierda más radical y de la cual buscaron diferenciarse en la campaña de la primera vuelta, acusándola de retrógrada y antiprogresista. Sus principios tuvieron un precio y Perú Libre lo pudo pagar. Un caso similar es el de Pedro Francke, ex asesor de JP y ahora Ministro de Economía y Finanzas. Si bien anteriormente se esperaba que forme parte de un futuro gabinete de Perú Libre, debido a su condición de “mal menor”, es ahora una tremenda decepción que acepte trabajar junto a un político de la clase de Bellido. Pasando de los nuevos ministros a congresistas, también hubo voces desde la bancada de Juntos por el Perú que vieron con buenos ojos el nombramiento de Bellido. Destacaron las declaraciones vía Twitter de Isabel “Chabelita” Cortez, quien felicitó a Pedro Castillo por elegir a Bellido y “por no ceder a las presiones de tener un premier dialogante”. Al final, parece que lo importante, para algunos, era que se eligiera a un Presidente del Consejo de Ministros provocador para la derecha, qué más da si es un defensor de terroristas y su selección solo sumerge al país aún más en la incertidumbre política. Por otro lado, la también congresista de JP Sigrid Bazán calificó al nuevo gabinete como uno “dialogante” y que cree que puede ser “un gabinete que gobierne para todos”. No intento pintar a toda la izquierda peruana de un solo brochazo, pero es cierto que existen elementos dentro de ella que se hacían llamar “democráticos” y que no encontraron mayor dificultad en acomodarse con la izquierda más radical de la historia de este país. Han arrojado a la basura su propio esfuerzo de décadas por construir una imagen viable y respetuosa de las instituciones. Como ya han dicho varias personas en estos últimos días, de defender a terroristas no se vuelve. Y esta fácil asociación con apologistas de Sendero Luminoso puede (y debería) ser una mancha que no se borre del historial y la reputación de varios políticos de izquierda.

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