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Los programas culturales están perdiendo la batalla.

Updated: Jun 17, 2021


Hay un enemigo sigiloso y muy astuto que disfruta del silencio de las personas, de la sumisión de sus pensamientos a rumores y programas secundarios, que no tiene problema con el desorden, pero que se altera fácilmente si alguien, en especial los jóvenes, dice history en vez de story. Ese enemigo que habita en todos, pero en distintas proporciones es la ignorancia.


Los peruanos estamos acostumbrados a no exigir contenido televisivo de calidad. No buscamos ni por casualidad un programa cultural en señal abierta que ayude en nuestra construcción como ciudadanos, todo lo contrario, la mayoría está casi agradecido que sólo sea un canal a nivel nacional el que apueste por producciones peruanas, dejando como resultado una escasez de programas culturales.


Para conocer mejor cómo es que funciona la televisión nacional, la periodista Sofía Vásquez respondió algunas preguntas. Ella es licenciada de la Pontífica Universidad Católica del Perú, además trabajó 5 años en Latina como reportera, redactora y presentadora en el noticiero 90 Matinal. También fue reportera y conductora en UCI, un canal inteligente y actualmente es co-fundadora de Alba Comunicaciones.




Foto: Instagram de Sofía Vasquéz.


Sofía, muy serena y directa habló de las personas, aquella audiencia que no sumaba los puntos necesarios en el rating para demostrarle a los grandes medios de que sí, hay peruanos interesados en la historia, el arte, la música, el cine, el turismo, las artes escénicas y la diversidad cultural que tantas veces nos ha llenado de orgullo internacionalmente y que hoy, una vez más, le hemos dado la espalda.


“Va a sonar duro lo que voy a decir, pero la realidad es que a las personas les aburre ver contenido cultural. Eso se refleja en el rating, por ejemplo, una noticia que eleva el rating es un accidente o los feminicidios, ese tipo de cosas sí llama mucho la atención del público”


Sin embargo, con mucha convicción y la voz enérgica, Sofía, proponía y defendía distintas soluciones. Hablaba de compromiso y del importante rol que tiene la labor periodística en momentos como estos en los que es necesario hablar de historia. Conocer nuestros orígenes para no estar condenados a tener que revivirla de una forma moderna.


“Cada canal tiene la obligación de desarrollar este tipo de contenidos, independiente o no, si la gente ve o no, te dé rating o no, yo creo que el compromiso como medio de comunicación sí debería darse este tipo de programas culturales, sobre todo ahora. Hay buena producción nacional, por ejemplo hace tiempo se estrenó una serie que está en Netflix; “El último Bastión”. Producción nacional y calzaba muy bien porque ya estamos en el bicentenario y justo durante la época electoral”.


Pero siendo honestos, hablar de cultura hoy en día es un poco difícil si temes que tus amigos te tachen de “lorna”, “aburrido”, o “sano”, porque si la gente no quiere ver cultura, tampoco la quiere escuchar y mucho menos hablar. Gracias a eso tenemos que optar por dejar de leer ciertos artículos internacionales, en especial durante tiempo electoral, porque ya sabes lo que dirán, ya has leído eso durante tres elecciones consecutivas. Ya sabes cómo se siente el ligero rubor de las mejillas por la vergüenza que te da leer las críticas a la candidatura de cierta persona investigada por ser líder de una banda criminal disfrazada de partido político y que tuvo de mentor a un dictador. El problema no es la candidatura, el problema, para empezar, son los votos que la ayudan a pasar la valla electoral, votos que la ponen en segunda vuelta y obliga a muchos compatriotas a votar por ella con miedo. ¿Qué otra señal necesitamos para darnos cuenta de la importancia de los programas culturales?


Muchos dicen que eso sólo pasa en Perú, pero no, eso pasa en un país desinformado que odia su historia y que ni en sus peores momentos la impulsa.


“Sería bueno que todos los peruanos veamos este tipo de programas, que apueste por la producción nacional, apueste por contenido cultural histórico, pero como no se refleja en el rating los medios de comunicación asumen que a la gente no le gusta. Los medios no buscan un tipo de contenido adecuado, no prueban”.


Por otro lado, como ya mencionó antes, Sofía defiende la labor periodística de los que se encuentran detrás de un logo y un nombre grande que en vez de aportar a su carrera, la mancha. Ella cree en las personas, cree en la pasión de cada periodista detrás de una nota, de cada reportero buscando una buena historia en la calle. Ella no cree en marcas, ella cree en la pasión que durante toda una vida nos unirá.


“El esfuerzo que pone la gente de prensa que trabaja para brindar información es alto y a veces me da un poco de pena que la gente sólo vea al medio en general, que el medio es, por ejemplo, de El Comercio y por eso es parcial, pero cada reportero, cada periodista de alguna u otra manera, y eso lo he visto en todos los canales, hace su chamba. Es su chamba y les gusta brindar información, tratan de ser más objetivos e imparciales como tiene que ser un periodista”.


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