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Los efectos de la pandemia en el desempleo y la informalidad en el ámbito laboral juvenil

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que la población joven es una de las más afectada social y económicamente debido a la pandemia por la Covid-19.


Los jóvenes enfrentan desde hace varios años atrás la casi imposible misión de conseguir un cupo en el ámbito laboral, es decir, un empleo. Entre los 14 y los 25 años, comienza la ardua búsqueda de encontrar un trabajo, que lamentablemente no siempre se halla entre los parámetros formales.

Según la declaración del investigador principal de GRADE para El Comercio, Miguel Jaramillo, la probabilidad de que un joven tenga un empleo formal es apenas del 15%. Por consiguiente, más del 80% de los jóvenes se encuentran del otro lado del bando. Vayamos a las cifras.

El Instituto Nacional de Estadísticas e Informática (INEI) data que en el periodo Octubre 2019-Septiembre 2020, la tasa de empleo informal para los hombres y mujeres menores de 25 años alcanzaba el 84,1%. Cifra que supera en valor a la tasa de los peruanos que se encontraban entre los 25 y 44 años (65,5%), los mayores de 45 años (65,8%) e incluso al total de la tasa urbana nacional (68,2%) ¿pero a qué se debe todo esto?

Bueno, una de las hipótesis que presenta Jaramillo, se basa en el acceso que pueden tener los jóvenes a las oportunidades laborales. Lo cual se relaciona a su vez con la condición socioeconómica.

“En los dos deciles más pobres de los hogares urbanos, la tasa de empleo formal es de 1%. Es decir que casi ningún joven en condición de pobreza accede a un empleo formal, pero, porque dicho empleo no está a su alcance”, comentó.

Por lo tanto, estas personas aceptan, por necesidad, empleos informales. Pues, al no tener las mismas oportunidades que los otros sectores socioeconómicos, muchos de ellos se ven en la obligación de empezar a generar ingresos. Algunos tienen la suerte de culminar siquiera su secundaria, mientras que otros salen desde muy temprana edad a ganarse el pan de cada día.

Jaramillo menciona, que esta situación juega en contra de su empleabilidad. “Si una empresa ve que no cuentas con una experiencia formal de empleo, no te contratan”, dice el investigador.

Y al otro lado, se encuentran los jóvenes formales del 1%, quienes sí lograron una educación superior, o que tal vez algún contacto de referencia.


Fuente: El Comercio

Ahora vayamos a las cifras del desempleo juvenil causadas por la pandemia.


Según el INEI, a nivel nacional, se perdieron 1 millón 317 mil 100 empleos para jóvenes de 14 a 24 años, en el segundo trimestre de 2020. Lo cual causó que, en todo el país, la tasa de desempleo de dicho sector pase de 11.2% (del primer trimestre) a 13.2% (del segundo trimestre). En otras palabras, una enorme cantidad de jóvenes peruanos fueron despedidos de sus trabajos, y quedaron, por ende, sin ingresos, y a su vez —muchos de ellos— sin educación.

Si ya antes de la pandemia era difícil para los jóvenes conseguir empleo por no contar con la suficiente experiencia laboral que las empresas requieren para contratar, ahora en medio de la pandemia, es peor. Este problema, tiene relación causal con la informalidad que tanta pesa en nuestro país. Pues la necesidad es cada vez mayor y las oportunidades son casi escasas.

El desempleo juvenil y la informalidad, son dos grandes monstruos con los que debe combatir el próximo gobierno. Esperemos que estos dos contrincantes que tanto daño nos hacen sepan dar la talla.


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