La viveza peruana en el Perú del bicentenario
- Antonio Otoya Nieto
- Aug 5, 2021
- 2 min read

A lo largo de los años, hemos escuchado hablar de la “viveza peruana” como un término para hacer referencia a la forma en la que los peruanos y peruanas actuamos frente a diversas situaciones usando nuestras peculiaridades nacionales.
Para quienes aún no entienden mucho a qué me refiero, estoy hablando de esa actitud de viveza y conveniencia que muchas veces se nos atribuye como peruanos. Es algo que hemos visto reflejado en nuestra cultura, arte, educación y, más recientemente, en nuestra política.
Pero, ¿por qué pasa esto?
Según una tesis publicada por la Pontificia Universidad Católica del Perú, se puede hacer una diferenciación entra la tradicional ‘criollada’ y la moderna ‘pendejada’. Siendo el primer término uno que hace referencia, más que todo, a cómo los peruanos y peruanas pueden usar su viveza para agilizar situaciones, cortar caminos o conseguir “yapas” en momentos específicos. Mientras que el segundo concepto habla más de cómo ahora esta viveza es utilizada para sacar ventaja de maneras deshonestas, injustas y hasta ilegales.
Bajo promesas falsas, mentiras o engaños, nos es fácil pretender que los demás hagan lo que queremos, cómo lo queremos y cuándo lo queremos. Sin embargo, creo que este entendimiento e introspección que nos permiten ser capaces de comprender nuestro accionar debería de ser una herramienta que nos hagas evaluar cómo queremos ser percibidos como país y seres humanos con miras al futuro.
Este 2021 hemos cumplido 200 años como República independiente; y es con gran pena que puedo observar como la “viveza criolla”, o quizás la moderna ‘pendejada’, están cada vez más compenetradas con el quehacer de nuestro dirigentes, el común de nuestros ciudadanos y las bases de nuestra educación.
Pareciera ser que nuestros cimientos como nación han perdido de vista que la cultura peruana no debe ser reconocida por qué tan fácil no es cortar caminos para conseguir lo que queremos, sino más bien por la maravillosa diversidad y cosmovisión que sostienen a lo largo y ancho de su 25 regiones. Somos un país pluricultural, rico en folklore y tradiciones únicas, que ha decidido enfocarse en la mancha facilista que nos persigue desde hace años, presentándonos como un país problemático e inestable ante el resto del mundo en vez de como una joya cultural, ambiental y social que merece ser visitada y estudiada.
Y no nos equivoquemos: merecemos ser vistos como tal joya. Es aquí que me cuestiono si dentro de todas las revoluciones sin fondo que nuestros gobernantes prometen o nuestros ciudadanos piden, se habrá siquiera considerado hacer una revolución cultural, pero enfocada desde la percepción que sostienen los mismos peruanos y peruanas de nuestra nación.
Aunque espero una respuesta positiva; incluso si esta no se da, algo maravilloso que el Perú me ha enseñado es que su cultura y arte nunca morirán. Más aún, sé que serán estos los últimos soldados que queden parados luchando por nuestra libertad e igualdad.




Comments