La polémica en torno a la FIL de Guadalajara
- Carlos Vásquez
- Sep 25, 2021
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En los últimos días, el Perú ha sido observado internacionalmente, esta vez no por su situación política, que va languideciendo con el pasar del tiempo, sino por su ámbito cultural. Y es que tal como señalaron diversos medios de comunicación y figuras reconocidas en la literatura peruana, el Ministerio de Cultura reorganizó la lista oficial de autores peruanos invitados a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
La mayor crítica de este cambio fue la exclusión de mujeres como Karina Pacheco, Gabriela Wiener y la historiadora Carmen McEvoy. Esta situación generó que Juan Carlos Cortázar, Santiago Roncagliolo, entre otros escritores que continuaban siendo parte de la nueva lista, optaran por declinar la invitación y no participar en la FIL de México. Ante ello, el ministro Ciro Gálvez manifestó que la intención de modificar la lista de invitados apuntaba hacia una selección más representativa del país, con autores que provengan de diferentes culturas y regiones.
Sin embargo, este argumento contradice la separación de Karina Pacheco, quien es una escritora cusqueña. Por ende, algunas autoras presumen que las intenciones de Gálvez apuntan a otros ámbitos. En una entrevista, la narradora Katya Adaui consideró que el retiro de varias mujeres se ha dado por sus corrientes feministas. Por otro lado, Pacheco comentó a RPP que estos cambios a casi dos meses del evento no tienen un trasfondo de diversidad, sino que se cimentan como parte de un corte populista del ministro. Las declaraciones de Gálvez, acerca de “cambiar las viejas estructuras, las viejas costumbres de preferir solamente Lima” quedan opacadas por la marginación de voces que también conforman parte de la diversidad del país.
El problema de las acciones populistas es que se generan en base a verdades para construir nuevas realidades que favorecen al gobierno de turno. Es cierto que en áreas del arte como la escritura existen círculos sociales herméticos donde se incrementan las oportunidades para tener éxito. Se ha hablado en reiteradas ocasiones sobre la denominada “argolla” de la literatura peruana, conformada por varios personajes reconocidos a quienes se les otorga mayor atención. Gálvez toma ello como argumento de su cambio, destinado aparentemente, a quebrar la red de favoritismos. De este modo, parte de un hecho concreto, pero su actuar no resuelve el problema.
Más bien produce otros, porque ya se habían programado fechas y horarios de participación, conversatorios tanto dentro de la FIL como fuera de esta. Este cambio apresurado, por más que se argumente en contra de “las viejas estructuras”, termina por sentirse forzado. Si de por sí se planteaba convocar a nuevas personas, se habría propuesto ampliar la lista o planificar una para un evento posterior, mas no separar a autores ya designados para la FIL de Guadalajara. Finalmente, tomando en cuenta que esta intención de multiculturalidad llega de la mano con la exclusión de autoras feministas, es preciso preguntarse qué es lo que se entiende por inclusión en el Ministerio de Cultura.




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