La nulidad está de más
- Daniel Alvarado
- Jun 17, 2021
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Hay sectores del electorado pidiendo que se reorganicen las elecciones, con la esperanza de un cambio de panorama para Fujimori.

El conteo de la ONPE ha finalizado y aún se debe esperar al pronunciamiento del JNE sobre los resultados de la segunda vuelta. Sin embargo, tras la aparente derrota de Keiko Fujimori, un pedido empezó a moverse en las redes sociales; tras el disconformismo con el resultado, el electorado y distintas figuras políticas se sumaron al pedido de anular las elecciones y rehacerlas.
Este discurso nace bajo el concepto de la existencia de un fraude en la segunda vuelta electoral a favor de Pedro Castillo. A pesar que la Asociación Civil Transparencia y el JNE ya se pronunciaron al respecto, figuras como la misma candidata Fujimori alegan la existencia de irregularidades en el proceso de elecciones.
Uno de los personajes que se mostró a favor de la nulidad fue el congresista electo por Renovación Popular Jorge Montoya. Pero, el solo hecho de hacer una solicitud como tal representa un acto de sedición, según el artículo 347 del Código Penal. Más allá de eso, representa un acto inconstitucional.
Vale preguntarse, en un caso hipotético, si se anulan estas elecciones y se hace la segunda vuelta de nuevo ¿cuántos anti fujimoristas volverían a votar por Keiko tras ver cómo se mostró frente a los resultados? Hay que dejar las cosas en claro: de los 8,791,521 votantes por Fujimori, una buena cantidad no lo hizo por convicción hacia ella.
El solo hecho de que Keiko Fujimori no acepte los resultados y recurra a la figura del fraude resulta contradictorio frente a todas las actas que ella firmó en pro de la democracia; las promesas al electorado que decidió votar por ella, por un rechazo a la ideología de Perú Libre, fueron mentiras que hoy le generan más rechazo.
Con su credibilidad puesta en duda, una vez más, pensar que votando de nuevo el panorama mejorará para la candidata por Fuerza Popular es una ilusión. Keiko perdió la elección en las ánforas y hoy está a la espera de los resultados en mesa. Con 44 mil votos de diferencia, aproximadamente, el Perú prefirió cualquier cosa antes que un gobierno de otro Fujimori, y los resultados, nos gusten o no, deberán ser respetados.




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