¿La impunidad política seguirá latente?
- Juan Vidal
- Sep 4, 2021
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La pregunta vuelve al ambiente político tras las últimas declaraciones de la tercera Vicepresidenta del Congreso, Patricia Chirinos, quien asegura haber sido víctima de una agresión verbal con tono sexista por parte del Presidente del Consejo de Ministros, Guido Bellido. En esta ocasión, Chirinos afirmaba que el suceso se dio frente a otros parlamentarios, quienes, en todo caso, deberán desprenderse de sus intereses políticos y poner sobre la balanza la sanción correspondiente para los que resulten partícipes de esta situación intolerable. Pero, esta no es la primera vez que una congresista denuncia impropiedades de parte de sus colegas.
A continuación, un breve recorderis. Empecemos con el archivamiento del excongresista de Fuerza Popular, Moisés Mamani, quien fue acusado de tocamientos indebidos a una aeromoza de la empresa Latam. En esta ocasión, la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales interpretaron en su informe técnico que este delito fue cometido fuera de su cargo de parlamentario, por ello, no correspondía una denuncia constitucional, sino, un delito común. Lo curioso, fue que el voto dirimente la hizo el presidente de turno de la comisión en mención, César Segura, también del partido naranja.
Por otro lado, el polémico caso del excandidato a la presidencia, Yonhy Lescano, de presuntamente haber acosado a una periodista a través de mensajes de WhatsApp. Pese a que este hecho fue archivado por la Fiscalía, dejó mal parado y con una imagen de “acosador” que muchos de sus correligionarios le hacían recordar en determinados momentos al acciopopulista. Y finalmente, la denuncia realizada por la exparlamentaria Paloma Noceda, quien también denunció al congresista Luis López Vilela por haberle hecho masajes sin su consentimiento. Esto le costó la suspensión por 120 días por parte del Pleno del Congreso.
Es un hecho que el congreso actual debe realizar toda interpelación correspondiente sobre acosos u hostigamientos que sopesen las mujeres parlamentarias. Víctimas del machismo y abuso por el cargo de algunos representantes de la nación. Hechos como los sucedidos entre Chirinos y Bellido, reafirma aún más la necesidad que, de una vez por todas, el Presidente Castillo tome cartas en el asunto y no deje pasar estos bochornosos hechos dentro del Gabinete que él designó. Aquel, que decía, sería uno cercano al pueblo, para el pueblo. Pero al parecer, lo único que se refleja de esa palabra es la cultura chicha que abunda en ciertas ciudades del país, más aún, en Lima. La cultura del más vivo, del bacán por piropear a una mujer. El galán por silbar a una dama o el más varonil por lanzarle palabras obscenas.
La sociedad peruana sigue siendo un lugar difícil para trabajar, estudiar o simplemente para convivir entre tantos chabacanos con cargos importantes. Incluso, muchos para ejercer esos cargos tienen secundaria completa y estudios superiores, sin embargo, está claro que eso es tan superficial, en ocasiones, porque no define a una persona. Los valores se aprenden en el hogar. El respeto y la confianza se gana, no se impone. Como reza una frase bíblica, “el que esté libre de pecados, que tire la primera piedra”, es cierto, pero palabras como las que, según Patricia Chirinos, habría empleado Guido Bellido, no se pueden permitir de ninguna manera, menos, cuando el tema iniciaba con una petición de trabajar en una oficina a la cual sentía familiaridad y pertenencia porque su fallecido padre, el expolítico Enrique Chirinos Soto, la ocupó en su momento.
Lo delicado del asunto es que, Bellido Ugarte es una autoridad política. Aún las investigaciones están curso, pero no cabe dudas que Bellido inició con el pie izquierdo su cargo de premier. Y no es culpa de la prensa, ni tampoco es una “persecución política” como algunos representantes de Perú Libre en estos días hacían referencia. Son casos distintos, pero siguen conectados a los antecedentes de los ministros. No se recuerda a un primer ministro que haya estado envuelto en estas situaciones, pues es la persona que debería tender los puentes entre el Legislativo y Ejecutivo, y no resquebrajarlos.
Se espera que, en las próximas semanas, sea cual sea la realidad de los hechos, pueda darse mayor relevancia a los temas del respeto y valor hacia la mujer peruana. Otra política más que este gobierno deberá incluir en sus planes para los primeros 100 días: la lucha contra el acoso político en la mujer. O es acaso que ¿la impunidad política seguirá latente?




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