La educación superior: un sueño que se nos escapa de las manos
- Valeria Torrejón
- Jun 2, 2021
- 5 min read
Según cifras presentadas por el viceministro de Gestión Institucional del Ministerio de Educación, Sandro Parodi, en 2020: seis de cada diez jóvenes abandonaron sus estudios universitarios y técnicos superiores, a raíz de la crisis económica que atraviesa el Perú por la pandemia.

Con la llegada del primer caso de Covid-19 en marzo de 2020, hasta el día de hoy, la pandemia permanece por encima de nosotros. Van cinco meses desde que terminó uno de los peores años de la última década y los estragos aún rondan por nuestras calles.
El sistema de salud es precario, la economía se mantiene estancada, y la educación, que, ya antes era un privilegio, durante la pandemia, se tornó cada vez más remota; sobre todo, cuando de la superior se habla.
Según cifras presentadas, en 2020, por el viceministro de Gestión Institucional del Ministerio de Educación, Sandro Parodi: Seis de cada diez jóvenes abandonaron sus estudios universitarios y técnicos superiores, a raíz de la crisis económica desatada por el Covid-19.
En el Perú, obtener un título universitario o uno técnico, para muchos jóvenes, es casi un sueño. Pues se requiere de mucho esfuerzo, determinación, preparación, y, sobre todo, dinero. Ese que, hasta el día de hoy, tanta falta nos hace.
Una nueva oportunidad
Julia Zulema Acuña Motta o ‘Juzu’, como le gusta que le llamen, es una estudiante del octavo ciclo de la carrera de Diseño Digital Publicitario en la Universidad Tecnológica del Perú. A solo dos ciclos de culminar su profesión, y con una tesis casi cerrada, se retiró de la carrera en diciembre de 2020 por falta de dinero. Al enfrentarse a esta dura realidad, ‘Juzu’, buscó alguna forma de reinventarse para generar ingresos y así alcanzar su título anhelado. “Uno nunca sabe cuándo se enfrentará a una decisión difícil, y esta vez fui yo la elegida. Dejé mi carrera en espera e invertí la última mensualidad que tenía, para formar un emprendimiento que me generara ingresos. Porque la situación se tornaba cada vez más difícil”, dice Julia.
De acuerdo con la Federación de Instituciones Privadas de Educación Superior (FIPES), solo en 2020, aproximadamente 450,000 jóvenes peruanos abandonaron sus estudios superiores; de los cuales, cerca de 170,000 se encontraban una carrera técnica.
Para Julia, los conocimientos que adquirió durante su carrera, fueron la base de su pequeña empresa, y de cierta forma son aquellos que le ayudan a tener esperanza de que algún día volverá a la carrera para culminarla. “Yo lancé mi proyecto de la universidad que era basado en una muestra de mi tema de tesis. Mi emprendimiento se llama ‘Sinchi Food’, y es como una tiendita online de comida saludable peruana”. Julia comenta que buscó diversas estrategias para lograr que su pequeño proyecto universitario se desenvolviera en el mercado real. “Hice una alianza con CHCompany, otra empresa independiente que me ayuda hasta hoy. Pero yo misma busco los proveedores, distribuyo los pedidos, y cobro. Pues de esa forma lograré ahorrar para terminar mis estudios, así que, aquí vamos”. Meses después, a Julia se le presentó la oportunidad de postular a una beca para la carrera de Marketing, en otra institución. Por lo cual, aprovechó esta opción para complementar sus estudios y fortalecer su pequeño negocio. “En la televisión escuché sobre una beca en Zegel IPAE, de inmediato postulé y la agarré. Ahora voy en el primer ciclo de Marketing”, dice con emoción, “la carrera que yo estudiaba me ayudó bastante con el tema de la fotografía de producto, y ahora con el Marketing, puedo aplicar las últimas tendencias para generar más llegada al público”. El proyecto que tiene Julia, para muchos no es más que una tiendita online, pero para ella es la oportunidad que le regala la vida para alcanzar su sueño. Culminar su primera carrera, la cual es su verdadera vocación.
“Yo desde niña supe que iba dedicarme al diseño o al dibujo, eso siempre me encantó”
El salvavidas
Angie Solange García Chávez, es una estudiante de la carrera de Periodismo y Medios Digitales en el Instituto Superior Tecnológico Toulouse Lautrec. Cursé algunas clases con ella el año pasado.
Angie va dos ciclos antes que yo, sin embargo, este año, no logró recaudar suficiente dinero para el matricularse al semestre.
“A inicios de la pandemia mi padre dejó de trabajar porque era una persona vulnerable, y mi madre, entró en la suspensión perfecta”, menciona Angie.
En 2020, más de 200 mil trabajadores se vieron afectados por la suspensión perfecta, según cifras del Ministerio de Trabajo y Promoción de Empleo (MTPE). “Durante ese tiempo sobrevivimos con los ahorros de mi padre. Y con el retiro de su CTS, logré pagar mi año de estudios en Toulouse”.
Pero este ciclo, la situación de Angie no mejoró mucho. Así que ella y su hermana, quien se encuentra a un paso de titularse, decidieron que, para ayudar a sus padres con los gastos, no se matricularían este ciclo.
“Mi hermana y yo tuvimos que abandonar nuestros estudios”, comenta con tristeza. “Confieso que eso me hizo sentir muy sola. Sobre todo, por el ambiente triste que ya vivimos por el coronavirus”.
Según una encuesta realizada por UNICEF a 8.000 jóvenes de Latinoamérica y el Caribe, reveló que más de una cuarta parte sufrió de ansiedad y un 15% de depresión debido a la pandemia.
“Para mí el estudiar era como un escape de toda la realidad. A pesar de que en las clases se compartían temas de coyuntura, lograba distraer mi mente al formar parte de algo”. Para Angie no le fue fácil pasar a ser parte de los que ven la educación superior como algo lejano. No obstante, se mantiene reacia a la idea de renunciar a su vocación, por eso mantiene activo su espíritu periodístico empíricamente.
“Mi único consuelo fue comenzar a leer de nuevo, y me refiero a los libros que lees por placer. Así que yo elegí algunos referentes a mi carrera, en especial los temas de Periodismo Cultural, que son los que me encantan”, afirma con emoción, “me di cuenta que hay muchas cosas divertidas en la historia que actualmente no tienen el alcance que deberían. Pues las noticias están llenas de tragedia o del estrés de las elecciones, lo cual a veces agobia al público. Por eso decidí crear un portal de noticias culturales, positivas y curiosas. Lo llamé ‘Kuskiy’”.
Su energía y entusiasmo atraviesan la pantalla de Zoom. A pesar de las circunstancias en las que vive, Angie vio un salvavidas en su proyecto.
“Ya no me siento tan triste por el hecho de no estudiar, al contrario, creo que con ‘Kuskiy’ aplico todo lo aprendido en mis ciclos pasados. Es para mí un sueño cumplido trabajar en algo que realmente me gusta”.
Por el momento, Angie y su hermana no lograron acceder a ninguna beca del Estado o de la institución educativa. Pero eso no les quita las ganas de continuar en la búsqueda de más oportunidades.
“Mi hermana consiguió un trabajo en la Municipalidad del distrito en el que vivimos, para ayudar a nuestros padres con los gastos de su carrera, y a su vez, ella, mi madre y yo, nos ocupamos del pequeño emprendimiento familiar que nació a consecuencia del desempleo de mis padres”
La familia de Angie puso una tiendita de plantas a la cual llamaron ‘El Jardín de Rudi’, en honor a una de sus mascotas fallecidas en pandemia.
Tal vez para muchos, este hecho parece insignificante, pero para Angie y su hermana, su negocio familiar, les devuelve las esperanzas de continuar con sus estudios.
“Hasta ahora nos va bastante bien, las compras de los clientes me acercan cada vez más a mi meta, así que espero con ansias el próximo ciclo”.
La positividad y la perseverancia con la que Angie y Julia se sostienen de su anhelo de estudiar, hace que piense en lo afortunados que son los que continúan en el ring. Ya sea por medio de su esfuerzo propio, el de sus padres, o el de algún agente externo; si formas parte de los privilegiados, aprovecha al máximo este derecho que, a miles de jóvenes, el Covid-19, se les arrebató de las manos.




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