La carrera municipal ya empezó (y aún no nos enteramos)
- Sol Pozzi-Escot
- Oct 3, 2021
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Octubre del 2022. Domingo 2 de octubre del 2022, para ser más precisos. Esa es la fecha elegida para celebrar las elecciones regionales y municipales del 2022. Se elegirán, como sabemos, gobernadores y alcaldes provinciales y distritales . Hasta la fecha, algunos nombres empiezan a surgir entre las posibilidades que se barajan entre los eventuales candidatos para los distintos sillones municipales. Pero eso lo veremos después, esa no es la causa principal que el día de hoy nos convoca. ¿Por qué, se preguntarán algunos, todo un año antes de las elecciones, empezar a preocuparnos por esto? Porque para la izquierda oficialista y sus aliados la carrera ya comenzó. Hace mucho.
“Las elecciones del próximo año definirán si la izquierda comunista logra extender sus tentáculos en las regiones y municipios”, nos explica Diethell Columbus, abogado, analista político y ex congresista de la República por Fuerza Popular. El plan para Perú Libre, lo sabemos, consiste en llegar, a través de las elecciones regionales y municipales, a la mayor cantidad de alcaldías posibles para de esa manera afirmar y extender su red de poder, justo a tiempo para que la llega de estos nuevos alcaldes del 2023 coincida con la asunción del gran proyecto oficialista : la nueva Constitución. Nos explicamos : el proceso de discusión, votación y aprobación en el Congreso de una reforma constitucional que contemple la Constituyente, su posterior convalidación por referéndum popular y finalmente la instalación y el trabajo propio de esta Constituyente, tomaría unos 2 años y medio. Este proceso, de parte del oficialismo, ya comenzó con el recojo de firma para elevar este pedido de reforma al Congreso actual, y culminaría más o menos cuando entren los nuevos alcaldes, en unos dos años y medios. Gobierno central y gobiernos regionales copados, red de poder asegurada.

La clave estaría, entonces, en que el frente de resistencia ante la izquierda y sus pretensiones regionales y municipales se plante con fuerza en el marco de una coalición política. Hasta ahora, sin embargo, esto no parece ser una realidad. Se ha hablado de una posible postulación por Lima de Rafael López Aliaga, de Carlos Bruce, de Luis Molina, y aunque ya se desmintió la posibilidad de que Lourdes Flores postule por Fuerza Popular, hoy por hoy nada apunta a que una coalición de derecha enfrente al a izquierda el próximo año. “Es pronto para adelantar opiniones sobre lo que haremos para enfrentar la amenaza que representa el comunismo gubernamental y sus esbirros”, comenta Columbus. Mientras tanto, un solo nombre se perfila con fuerza desde la izquierda, el de Indira Huilca.
Sin embargo, el riesgo es claro: “Lo que está en juego es nuestra patria, nuestra democracia, el futuro de nuestros hijos”, sentencia el excongresista de Fuerza Popular. Un revés de la izquierda en las elecciones del próximo año significaría una importante barrera ante un sector que ha demostrado,desde ya, sus pretensiones totalitarias.
El presidente Castillo ya dio el primer paso en este baile de seducción entre el Ejecutivo y las alcaldías y gobiernos regionales. “Ha llegado el momento de las provincias y las regiones”, anunció triunfalmente el señor del sombrero el último 14 de agosto. Desde entonces, han sido varias las reuniones entre miembros del Ejecutivo y representantes de los gobiernos regionales, congregados en la Asamblea Regional de Gobiernos Regionales. Más recientemente, este 25 de septiembre, el Ejecutivo anunció que destinará presupuesto a regiones “para destrabar obras”, dando por iniciada la lluvia de millones. Y no son pocos millones, son 2,900 millones de soles que el presidente prometió a las regiones a través del decreto de urgencia 086-2021.
Es que los tiempos son otros, y en este país post-reforma electoral de Vizcarra, las posibilidades son infinitas. En el sentido estrictamente normativo, el marco es otro. Para comenzar, desde el 2018, los alcaldes y gobernadores no pueden presentarse para ser reelegidos a un segundo periodo consecutivo. “La norma que prohibió la reelección de las autoridades subnacionales no tenía mayor sustento que los hechos de corrupción en el que estaban involucrados algunas de estas autoridades; pero su eliminación no soluciona el problema de la corrupción”, nos explica José Manuel Villalobos, experto en derecho constitucional. Y prosigue : “El efecto negativo de esta ley ha sido que se ha cortado la posibilidad de que las buenas gestiones puedan continuar y terminar sus proyectos. Quien debe decidir si una autoridad es reelegida son los electores, no una ley”.

Y este no es el único cambio fundamental que trajo la reforma política planteada por el vacado Vizcarra. La otra, es la reducción en el número de partidos en contienda. Después de que, luego de las elecciones generales de este año, 15 partidos perdieran su inscripción por no pasar la valla electoral o por no participar de las últimas elecciones, solamente sobreviven 9: Acción Popular, Alianza para el Progreso, Avanza País, Fuerza Popular, Juntos por el Perú, Somos Perú, Perú Libre, Podemos Perú y Renovación Popular. Todos los demás, adiós. Son 9 partidos de alcance nacional, y, descubrimos ahora, 161 - así es, 161- movimientos regionales que mantienen su inscripción en el Registro de Organizaciones Políticas del JNE.
“La cantidad de movimientos es reflejo del centralismo en el que han caído los partidos, son muy pocos los que han hecho actividad partidaria fuera de Lima, lo cual ha generado la aparición de movimientos que han ocupado los espacios que los partidos debieron ocupar”, explica el Dr. Villalobos. La situación que conocemos en la actualidad, no es más que el resultado de una suma de reformas fallidas : desde la puramente formal regionalización de Toledo hasta la debilucha reforma política de Vizcarra, todos los caminos llevan al hoy.
Sin embargo, como explica el Dr. Villalobos, consultado para este reportaje, “ las reformas electorales aprobadas en los últimos años apuntan a desaparecer o reducir el número de movimientos y fortalecer la presencia de los partidos a nivel nacional”. Que así sea.
El objetivo del autor de este reportaje no es promover la paranoia. Es - y lo decimos abiertamente - hacer un llamado a los sectores democráticos de nuestra política a la unión y al trabajo coordinado a lo largo de nuestro país con un solo objetivo : construir una barricada más fuerte y firme ante la amenaza totalitaria de la extrema izquierda. La situación, para los demócratas, es desde ya desfavorable : el oficialismo ya ha puesto en marcha su maquinaria en pos del objetivo de hacerse con las elecciones del próximo año. Toca, a todos los que queremos salvaguardar nuestra democracia, despertar, analizar la situación, y poner las manos a la obra. El momento es ahora.




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