Introspección cultural
- Solange García
- Jun 23, 2021
- 3 min read

Imagen: Agencia Andina
El Inti Raymi es una de las celebraciones más esperadas por las personas que les gusta conectar con su Yo profundo a través de danzas, trajes típicos, música, comida y una variedad de costumbres que la cultura inca hizo como agradecimiento al Dios Sol por un año de cosecha. Además, creían que el solsticio de invierno era el momento en el que renacía el Sol, por lo que marcaba el inicio de otro año solar. En la actualidad, el festival es una forma de mantener viva la cultura ancestral y la grandeza de las tradiciones cusqueñas.
Al igual que en las películas, durante estas fechas también se ofrecía un sacrificio como agradecimiento y si eres de los que creció escuchando historias de sus abuelos o leyendo sobre las costumbres de distintas culturas, sabrás que eso es un rasgo común en ceremonias similares como en honor a la mujer; Culla, que se relaciona a la fertilidad, Pachamama; ceremonia a la tierra o Situa; ceremonia a la lluvia.
Sin embargo, estos eventos dejaron de ser constantes, no sólo por la pandemia, también por el desinterés y por el olvido. Empezamos a “evolucionar” y a olvidar aquello que nos representó por años y nos diferenció de otras culturas. Comenzamos a crear una versión de peruano moderno que vive más estresado y melancólico por el trabajo, los estudios, las deudas, la familia, los estándares y expectativas que se trazan, soñando con hacer más turismo por la bonita vista o como diría el comediante Franco Escamilla; “por la anécdota”.
De hecho, esta nueva versión logró un montón y es emocionante ver la capacidad y el potencial de varios compatriotas en distintos nichos, como la grandiosa participación de Perú en los Juegos Panamericanos Lima 2019, nuestra clasificación al Mundial de Rusia 2020, peruanos trabajando en la NASA, quedando segundo finalista en el Miss Universo 2021, el desarrollo de un tratamiento analgésico que evita el dolor post operación en niños, y así me faltaría tiempo para contar todos los logros que dejan en alto al país.
Por otro lado, el Inti Rayimi, a pesar de ser considerado Patrimonio Cultural del país desde el 2001, no siempre fue un evento de prestigio o apoyado. En 1972, el virrey Toledo prohibió la celebración por considerarla pagana, sin embargo, fue celebrada clandestinamente hasta 1944.
La historia es un manual no escrito de siglos enteros que guardan lecciones que quizá jamás lleguemos a entender del todo, pero que están ahí. Los incas y sus decendientes, en este caso, tenían una conexión importante con la tierra que habitaban. Amaban su suelo, su clima, sus lluvias, sus días de intenso sol y el cielo estrellado que en la capital ya no gozamos como en provincia. Ellos sabían amar y sabían agradecer, lecciones que suenan tan básicas, pero que hoy nos falta recordar.
Este jueves 24 es momento de reconectar con nosotros mismos, desde Cusco se transmitirá por Tv Perú y redes sociales la fiesta al Dios Sol, o en quechua el Inti Raymi. La cultura es recordar y hoy necesitamos mucho reconectar con viejas costumbres y tomarnos un break de la agitada vida, salir de nuestra nueva versión para amarnos y agradecernos por lo fuerte que somos, porque sí, vivir en Perú es todo un reto, aunque voltear y posar tu mirada a donde quiera que sea, te vas a dar cuenta que todo eso está lleno de cultura e historia. Desde San Borja, distrito creado por iniciativa de un grupo de periodistas, hasta Puente Piedra, que adquirió ese nombre por una vieja historia incaica durante la conquista. Y eso no tiene precio. Toma un respiro y sé parte de algo que unirá a miles de peruanos y extranjeros curiosos.
Que se te infle el pecho de los llamativos colores en los trajes, que se te antoje los platos típicos, que quieras beber una cerveza artesanal y comer una de las majestuosas pizzas cusqueñas hechas en hornos de barro. Que te deslumbre la vestimenta y que la música te haga vibrar alto. Que sientas el orgullo de ser peruano o peruana en una fiesta de ancestros.




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