¿Existe el significado-secundario? Una aproximación desde las ideas de Donad Davidson
- Kevin Rivera
- Aug 18, 2021
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En palabras de Donald Davidson: “Hasta ahora el argumento nos ha orientado hacia la conclusión de que tanto como pueda explicarse de la metáfora en términos de significado puede, y por cierto debe, ser explicado recurriendo a los significados literales de las palabras” (2001: 10). A lo que se refiere el autor es que las metáforas no expresan nada más allá de lo que nosotros como lectores podemos extraer de los significados de las palabras empleadas. Sus significados no cambian ni desaparecen, sino que se mantienen en todo momento. Por ejemplo, y siguiendo las ideas de Michel Foucault, en una metáfora como “el tiempo es oro”, lo que ocurriría sería que al conjunto de rasgos del significado de “oro” se le extraería solo uno (valioso) y se agregaría al conjunto de rasgos del significado de “tiempo”. Mediante este proceso, proveniente de la morfología derivacional, accederíamos a un significado-secundario oculto que sería “el tiempo es valioso”.
Sin embargo, para Davidson estaríamos ante un caso de significado extendido que realmente reduce el significado de “oro” a un único rasgo aplicable a “tiempo”. No es que accedamos a un significado oculto, sino que el significado original no desaparece en la metáfora. El significado original de las palabras persiste, solo que aplicadas a distintos contextos y con el interés de establecer una semejanza sugerida al lector y que este debe descifrar.
Más allá de las metáforas, la inexistencia del significado-secundario puede extenderse a otros casos. En lo que se refiere, por ejemplo, a los neologismos, tampoco puede afirmarse que estos poseen un significado oculto. Una palabra como “excrementido”, perteneciente al poema XIX de Trilce, pareciera a primera vista difícil de comprender, como lo pueden llegar a ser ciertas metáforas. No obstante, la lingüística nos ofrece herramientas para comprenderla por medio de la morfología derivacional, ya que así entendemos el significado del sufijo “ido” y que, al unirse a un sustantivo como “excremento”, forma un adjetivo que viene a ser el neologismo. Pero para comprender su significado en necesario verlo dentro del poema y analizar su estructura argumental: cómo se relaciona con las palabras que lo rodean. Solo así es posible entender su significado, pero ello no deriva en un significado-secundario. Los morfemas que la conforman siguen el mismo proceso visto en la metáfora “el tiempo es oro”. Se toma uno de los rasgos del significado de “ido” y este se agrega al conjunto de rasgos del significado “excremento”. Y la forma de entender cuál rasgo es ese es por medio del análisis de la estructura argumental del verso en el que se encuentra incluido.
Si bien es importante tomar en cuenta la estructura argumental, es cierto que también debe verse la estrofa en su totalidad para comprender la intención de usar esa determinada palabra para expresar el significado que se buscaba transmitir. Esto creo que aplica de igual manera a los casos de ambigüedad de los que habla Davidson. “Si la metáfora involucrara un segundo significado, tal como lo hace la ambigüedad, podríamos pretender ser capaces de especificar el significado especial de una palabra en una disposición metafórica con solo esperar hasta que la metáfora muriera” (2001: 7). Para el autor, un caso ambiguo como “coloqué mi dinero en el banco” posee un segundo significado que nos lleva a dudar sobre el significado de “coloqué” y de “banco”. Pero para entenderlos, es necesario ver en qué contexto se introduce esta frase, lo cual sobrepasa el análisis de su estructura argumental y nos lleva a mirar hacia la situación en la que es empleada. El determinado rasgo del conjunto de significados de “coloqué” y “banco” que vayamos a utilizar dependerá del contexto en el que se encuentre inmersa la frase, pero el significado original se mantiene y es a este al que nos remitimos, debido a que “su significado está dado en el significado literal de las palabras” (Davidson 2001: 12).
En conclusión, no considero que exista un significado-secundario que pueda derivarse de un significado-primario a través de la construcción de un código especial. En base a las ideas de Davidson, creo que lo que subsiste al final, ya sea en metáforas, neologismos, casos de ambigüedad u otros es el significado literal de las palabras del cual no se puede escapar. Por ende, la labor del crítico literario o del estudiante de literatura radicaría en la identificación del código correcto a utilizar en cada caso, para lo que las herramientas de la lingüística serían útiles al momento de encontrarlo y aplicarlo adecuadamente.
Bibliografía:
DAVIDSON, Donald
2001 “Qué significan las metáforas”. De la verdad y de la interpretación. Barcelona: Gedisa, pp.1-15.




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