El recuento de los daños : un memorex de la caída de Bellido
- Sol Pozzi-Escot Noriega
- Oct 17, 2021
- 3 min read

En un país donde, a estas alturas, resultaría un milagro que un presidente cumpla sus cinco años de mandato ininterrumpidos, resulta un atrevimiento exigir o pretender que un premier dure más de 3 meses. Eventualmente, Bellido iba a caer. La oposición, para eso, se vio obligada a dejar de repetir en coro la palabra “insostenible”, para pasar a la acción. Si no salía Bellido, el que hubiera caído hubiera sido Castillo.
Hagamos un repaso de los hechos. Obviaremos la experiencia del ex canciller Béjar porque no resulta muy relevante en este nuevo panorama y pondremos el punto de quiebre en la interpelación a Íber Maraví, el más que cuestionado ex Ministro de Trabajo. Después de su impertinente defensa en la sesión de interpelación en el Congreso el 30 de septiembre, la censura era inminente. Incluso, recordaremos, el polifacético César Acuña se manifestó abiertamente a favor de la expulsión del entonces ministro. Estaba cantado.
Acto seguido, los flashes apuntaron a Bellido. Keiko Fujimori, 6 de octubre, día de la renuncia del premier : “Es momento de empezar una interpelación contra Guido Bellido”. Y no, no citamos a la lideresa del fujimorismo porque pensemos que su olfato político es infalible, sino porque sabemos que esa postura, que se podría esperar de la oposición, ya estaba bien puesta sobre la mesa. Keiko Fujimori solo verbalizó lo que era un secreto a voces. Notemos, sin embargo, la precisión que hizo Fujimori ese mismo día : “El tema de la vacancia no está en agenda todavía, pero es un tema constitucional que en su momento, de ser el caso, se tendría que ver.” No solamente estaba en peligro la estancia de Bellido en la Presidencia del Consejo de Ministros, sino era la cabeza que porta el sombrero la que verdaderamente peligraba.
En efecto, las voces de vacancia, a inicios de este turbulento octubre, se expresaban clara y abiertamente desde antes que Keiko Fujimori pusiera el tema en la mesa. “A este paso, vamos a tener que llegar hasta la vacancia de Castillo”, declaró el congresista Almirante José Cueto el 29 de septiembre. Durante esos días previos a la caída, iban surgiendo rumores de nombres de posibles reemplazantes de Guido Bellido, el popular “Puka”, en la PCM. Desde Mocha García Naranjo, hasta el propio canciller Oscar Maúrtua - contra el cual, supimos gracias a un reportaje de Epicentro, el entonces premier complotaba - diversos nombres se barajaban entre los posibles sucesores de Guido Bellido.
A la vez, y desde una galaxia muy lejana, el cerronismo puro y duro daba muestras de desesperación. El aparato mediático del grupo de Vladimir Cerrón iniciaba una campaña de polarización. El 5 de octubre, el “periódico” “El Puka” lanzó una incendiaria portada invocando al cierre del congreso. “¡Cierren el Congreso”, se leía, “No elaboran leyes y obstruyen al gobierno”, remataba el titular. “Ultraderecha fascista busca golpe de Estado y toca puertas de los cuarteles”, anunciaba el periódico que, repetimos, reportaba desde la dimensión desconocida.
Y así llegamos, nuevamente, al 6 de octubre. Alrededor de las 2 de la tarde de ese día, el despacho presidencial emitió un comunicado anunciando un Mensaje a la Nación para las 3:30 pm. Y, así, después de recordar por varios largos minutos la experiencia chacana de la hora cabana, el presidente finalmente se pronunció. "Hemos aceptado la renuncia de Guido Bellido y anuncio la juramentación del nuevo gabinete hoy a las 8 de la noche", dijo la voz que hasta entonces no se manifestaba nunca. Para entonces, ya habían surgido los rumores de que sería Mirtha Vásquez, la ex presidenta del Congreso, quien reemplazaría a Bellido en la Presidencia del Consejo de Ministros. Los rumores se confirmaron esa misma noche, cuando juramentó el nuevo gabinete Vásquez, que expectoró elementos perturbadores como el propio Maraví.
Castillo y Vásquez, dentro de Palacio, sonreían para las cámaras. La llamada “izquierda moderada” se frotaba las manos, y, en la calle, Waldemar Cerrón gritaba “traición”. Hoy, Cerrón ya anunció que Perú Libre no dará la confianza al nuevo gabinete, para luego ser desmentido por los propios miembros de la bancada oficialista, fortaleciendo los rumores de un quiebre en la bancada. ¿Qué pasará a la larga? Imposible de adivinar. Sin embargo, podemos predecir que Castillo ha asegurado su estancia en Palacio hasta, por lo menos, diciembre. En el mejor de los casos.




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