El legado de Werther
- Solange García
- Sep 6, 2021
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“Las desventuras del joven Werther”, escrito en 1774 por Johann Wolfgang von Goethe, es una novela epistolar de culto, ícono del movimiento del Romanticismo que origina en el lector reflexiones sobre los límites del amor, la vida, la amistad y la autoestima.

La trama que gira alrededor del amor incondicional de Werther hacia Lotte, una mujer comprometida con un hombre digno y amable, es posiblemente la desdicha del personaje principal porque a pesar de ser consciente que jamás podría estar con ella, sigue alimentando un amor que lo consumiría hasta el final. Además, con la cercanía, clásica del romanticismo, con la que se expresa Werther en sus cartas, es fácil trasladar al subconsciente a dichas escenas y empezar a cuestionarse ¿por qué?, ¿por qué lo permite siendo tan obvio el desenlace?, ¿por qué no se quedó lejos de ella si tanto lo lastimaba?. Al final, Werther decide quitarse la vida y lo más desastroso es que Lotte lo sabía. Lotte sabía que él iba a morir y no dijo nada. Su amor no bastó para salvar un corazón prisionero del mal uso de su razón.

Foto: National Geographic. Es ahí cuando uno piensa si ciertos amores valen el riesgo, si la amistad de Werther con Albert, el prometido, fue honesta, si Lotte realmente lo amó con la misma intensidad que él y lo más importante; la lucha interminable entre el corazón y la razón, pero si hablamos de amor y lealtad, ¿dónde queda el amor propio?, ¿en qué momento “amar” se vuelve malo?. La obra tan bien narrada y minuciosa con los detalles del entorno, la adoración al arte y la naturaleza junto con la exploración del yo, es asombrosa. Wolfgang desarrolló tan bien el personaje de Werther que varios jóvenes de la época tomaron de forma equivocada el desenlace del personaje. ¿En qué mundo sería heroico morir por un falso amor? Si el amor sana, no destruye. ¿Y por qué alguien valdría más que todos los sueños, metas y valores que cultivamos a lo largo de la vida? si con nuevas experiencias y la cantidad de gente que uno conoce, se va adaptando al vaivén de la vida. Marco Aurelio Denegri decía que es posible amar a dos personas al mismo tiempo, pero que no valía la pena por el alto costo que eso significaba. Él no medía el costo con las cosas materiales, sino con las noches de llanto, la incertidumbre, las preocupaciones y los malos ratos que podríamos tener. Ese era un costo, según él, que muchas veces no se justificaba y que nosotros, absortos en la idea de una persona, pagamos. Eso me lleva a pensar en Werther y en todos los jóvenes de la época que decidieron en algún punto que su vida no tenía sentido por el rechazo de su amada, pero la vida es mucho más que un amor romántico y pasional, mucho más que una persona que no está dispuesta a ser tu equipo. Aún así, “Las desventuras del joven Werther” tuvo tanto éxito que hasta Napoleón Bonaparte llevaba al libro a sus campañas en Egipto. Sin embargo, en 1775, la ciudad de Leipzig prohibió su publicación porque pensaba que el libro era una “incitación al suicidio” y porque “podía impresionar a las personas débiles y a las mujeres”. Años después, el autor, Wolfgang von Goethe, aumentó un mensaje al lector: “Sé un hombre y no sigas mi ejemplo”. Es importante recordar que este viernes 10 de septiembre es el Día Mundial para la Prevención del Suicidio y que según la Organización Mundial de Salud (OMS), el suicidio es la cuarta causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 19 años. Siguiendo el caso de Werther, el amor de una persona, por más grandiosa y espectacular que nos parezca, no es suficiente razón para quitarse la vida. No vale la pena dejar de lado todos los sueños pendientes ni privarnos de la dicha de volver a enamorarnos de alguien más, en especial si es de nosotros mismos. Duele, sí, pero ningún dolor es eterno.




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