El gobierno que no sabía cómo ser
- Daniel Alvarado
- Oct 10, 2021
- 2 min read

Apenas un mes y unos cuantos días duró el gabinete ministerial del sombrerero Pedro Castillo. Tras una serie de comentarios nefastos, historiales y vinculaciones nocivas, y nombramientos que parece se hicieron por vínculos de amistad, el primer Consejo de Ministros sufrió algunas bajas, la más resaltante siendo la del premier Guido Bellido. Las confrontaciones entre el Ejecutivo y el Legislativo, motivadas por Bellido y Perú Libre, agotaron el tiempo de prueba que tuvo este primer intento de gabinete.
Parece ser esta la metodología que ejerce Castillo desde el sillón presidencial: intentar y ver qué funciona, y si no, empezar desde cero. Por muy positivos, incluso necesarios, que aparenten ser algunos de los cambios de ministros, el hecho que se haya realizado en menos de 6 meses deja mucho que decir sobre el actual gobierno. Sin embargo, todo se puede reducir en una palabra: improvisación. Sí. Este calificativo que se ha usado tantas veces por fin justifica su uso con la realidad.
Entonces, así tenemos un presidente que no sabe cómo gobernar y un gobierno que no sabe cómo ser gobierno. Entre declaraciones, retracciones, nombramientos, nuevos nombramientos y contradicciones, no se avanza en la gestión del país y aumenta la incertidumbre. No hay un rumbo claro. Al final de todo, el sector que paga por ello es la misma ciudadanía, sin distinciones. El presidente Castillo y su poca—o nula—capacidad de decisión sobre sus ministros, le está costando 30 días de paralización al país.
El nuevo gabinete debe presentarse en un mes ante el Congreso para darse el voto de confianza, que posiblemente reciba. Sin embargo, hasta ese entonces, los ministerios de Educación, Cultura, Interior, Trabajo, Producción y Energía están paralizados mientras también sufren cambios administrativos a nivel interno. Vale hacerse la pregunta, entonces. ¿cuánto durarán estos nuevos ministros? Incluso, también es válido cuestionarse cuánto durará este gobierno.
Este gobierno, que no parece saber en qué época se encuentra, que vive de historias del pasado que nublan su panorama y no le permiten avanzar y adecuarse a las necesidades del país en tiempos actuales. Este gobierno, que cree que una empresa extranjera es un monopolio y que los conglomerados son la nueva versión del Perú feudal. Este gobierno, que aún cree que ser un símbolo es más que suficiente para tomar las riendas del país. Este gobierno, que no muestra un ápice de visión a futuro, sino miopía hacia el pasado.
Era previsible. «Los equipos técnicos son cosa del pasado», dijo el presidente Castillo en campaña. Es recién con su entrada al poder que empezó a buscar ministros, improvisadamente. No se percibe una noción de rumbo en el Ejecutivo; hoy por hoy, se le ve como un agente reaccionario ante sus confrontaciones con el Congreso y la ciudadanía. Mientras no se cambie esta mentalidad, el país seguirá estancado y las expectativas de crecimiento seguirán como expectativas y no como realidad concreta.
Ganas faltan para esperar lo mejor. Mientras el gobierno mantenga la mentalidad de ensayo, error y empezar de cero, no se saldrá de la crisis política. El presidente Castillo tiene una gran responsabilidad en sus manos. Sin embargo, si él se continúa percibiendo como solo la 'voz del pueblo', no parece que llegue muy lejos.




Comments