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El financiamiento del cine regional: El caso CHICAMA



El financiamiento de esta etapa del cine peruano se basa principalmente en dos fuentes: La autofinanciación, en su mayoría de directores del llamado “Cine Regional” y los premios estatales, destinados a producción y distribución. El cine de Omar Forero es, en su mayoría, autofinanciado. Según la investigación realizada por Bustamante en su libro Las miradas múltiples: el cine regional peruano, su primera película le habría costado unos 500 dólares y su cinta El Ordenador, le habría salido de <<presupuesto cero>>. En cambio, Chicama, que costó 90 000 dólares, ganó el concurso del CONACINE (2010) de 238 000, unos 84 000 dólares en ese tiempo. Para lo cual, fue el propio Forero quien puso los 6 000 dólares restantes. Además, << Chicama ganó cinco premios en el 16 Festival de Lima, fue elegida como la mejor película peruana del año por la Apreci, y seleccionada por el Ministerio de Cultura para representar al Perú en los premios Goya.>>. Sin embargo, a pesar de lograr tener un financiamiento en producción y, además, haber ganado un premio en distribución en el país plagado de los multicines, Chicama logró exhibirse en 5 salas, pero a las cuales << logró llevar a tan solo 4121 espectadores en el 2013, obteniendo una ganancia de 17 979 soles>>.

Esta última muestra, si nos ponemos a pensar en el cine de todo el Perú y con datos realmente alentadores, puesto que a día de hoy se hace más cine regional que hace algunos años, también puede significar la triste realidad que enfrentan los realizadores, sean jóvenes o experimentados (como Forero), frente a una industria, si es que tenemos también, que se basa en la exhibición familiar, sin ninguna ley de protección y, tampoco, sin apoyos a cintas que puedan tener la oportunidad de ser exhibidas en salas de cine así como múltiples comedias familiares de tales productoras ya consolidadas en el mercado cinematográfico peruano. En el caso aislado, lo interesante de CHICAMA, se refleja en que la película llegó a ser vista, en una gran parte, por medios no oficiales; es decir, la piratería ayudó en su distribución y muchas proyecciones no oficiales en provincia pudieron difundir la película a un público, no casual, pero tampoco completamente especializado.

Así como para la gran mayoría de otras cintas regionales peruanas, la exhibición depende principalmente de festivales tanto locales como internacionales y, además, del mundillo de la piratería que, hoy más que nunca, ha crecido de manera abrupta en el país y a nivel continental. Hecho que define también la decisión de presentar la película en distintas plataformas de streaming, tanto de pago (actualmente se encuentra en Movistar Play), como en servicios gratuitos (hasta marzo se podía ver de manera libre en Retina Latina).

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