¿Debemos temerle al profesor Castillo?
- Adrián Torres John
- Jul 8, 2021
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Faltan escasos días para la proclamación de un nuevo Congreso y, al mismo tiempo, para colocar la banda presidencial sobre el hombro derecho de quien será la persona electa para ocupar dicho cargo. A la fecha, todo parece indicar que este último título le pertenecerá a Pedro Castillo, de Perú Libre. Este presentimiento se sustenta aún más luego de observar que las peticiones formales de nulidad de una cantidad significativa de actas ingresadas por Keiko Fujimori, quien cuenta con la representación legal de la Dra. Lourdes Flores Nano, hasta el punto en que han sido revisadas, no han llegado a buen puerto.
Ante esto, a la par de las posturas que distintos medios de comunicación han tomado (en ocasiones, sustentadas), es necesario plantear la siguiente pregunta: ¿debemos temer a un posible mandato de cinco años con Pedro Castillo a la cabeza, en conjunto con su equipo técnico? La presente columna apunta a responder dicha pregunta. Sin embargo, cabe aclarar que la opinión expuesta no apelará a la ideología comunista del profesor oriundo de Chota. De eso se han encargado un cúmulo de periodistas con distintos niveles de renombre.
En primer lugar, es menester señalar que un factor que, a diferencia de lo que se esperaría en una instancia inicial, no está siendo tan explotada por la prensa opositora. Se trata de la facilidad con la que Pedro Castillo cambia de equipo y de intenciones políticas. De un lado, el primer enunciado puede ejemplificarse con el caso del asesor y posible próximo ministro de economía. Anteriormente, estos puestos le pertenecían a Juan Pari, quien, en teoría, sería quién habría acompañado al profesor a lo largo de toda la campaña correspondiente a la primera vuelta. No obstante, hace algún tiempo, la sociedad nacional tuvo la posibilidad de observar que el Sr. Pari no contó ni con las herramientas cognitivas ni la actitud para hacerle frente a Luis Carranza, de Fuerza Popular. Poco tiempo después, el puesto de Pari pasó a ser tomado por Pedro Francke, de mayor envergadura, reconocimiento y trayectoria académica. ¿Cómo es posible, empero, que el profesor no se haya dado cuenta de la deficiencia de quien fue su asesor durante tanto tiempo antes de la llegada de Francke?
Al notar que hay casos similares al previamente expuesto en el equipo de Pedro Castillo, cabe preguntar lo siguiente: ¿cómo es que se le pasó al profesor hacer una revisión un poco más exhaustiva de quiénes están acompañándole en su camino a la presidencia y en una posible gestión suya? ¿Pedro Castillo pensaba realmente llegar a una segunda vuelta? ¿Se encuentra improvisando y moviéndose según cómo cambien los vientos de la opinión pública? Algo similar, por otra parte, puede observarse en sus planes de gobierno. A diferencia de algunas propuestas que se mantienen firmes, como plantear un cambio de Constitución, un conjunto no menor de estas de carácter político y económico no se han mantenido desde que Castillo pasó a ser una figura pública. En ocasiones, esto se dio por alianzas con otras personalidades partidarias (como Verónika Mendoza), y, asimismo, por la condena de la opinión pública (como cuando aseguró que cerraría la Defensoría del Pueblo y el Tribunal Constitucional).
En segundo lugar, a lo largo de todo este tiempo, si algo queda claro, es que el profesor tiene poca fijación en las personas con las que decide rodearse en el ámbito político. Un ejemplo infaltable de ello es Vladimir Cerrón, presidente del partido Perú Libre (antes, Perú Libertario), quien, actualmente, se encuentra sentenciado por corrupción. Lo mismo ocurre con el congresista electo Guillermo Bermejo, personaje que sostiene una investigación por terrorismo (aunque, en este caso, la presunción de inocencia aún lo avala). Un último ejemplo son las conversaciones que, durante algún tiempo, tuvo el profesor con Antauro Humala, el asesino encarcelado.
En síntesis ¿debemos temer a una posible elección del profesor? La respuesta es rotunda: sí. No porque pueda ser tildado de comunista, sino por las actitudes no ideológicas que Pedro Castillo ha demostrado durante todo este tiempo. ¿Por qué no pensar que estas se mantendrán durante su potencial gestión de gobierno? ¿Cómo utilizará el poder que le será dado, teniendo estas inclinaciones de actuación? Sólo el tiempo lo dirá.




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