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Cuando se apagan los reflectores




La música ha logrado traspasar las barreras físicas llegando a los corazones de millones de personas de todo el mundo con sus distintas variedades, adaptaciones y estilos como el rock and roll, el pop, las rancheras, el heavy metal y hasta el k-pop. La industria musical es una de las más fuertes que hay en el mundo del entretenimiento, pero muy poco sabemos sobre el detrás de cada álbum vendido o single producido. El espectador, desde la comodidad que la virtualidad ofrece, solo se enfoca en el momento que vive, en las palabras que escucha o en las emociones que siente, omitiendo por completo las emociones que guiaron, en su mayoría, a la persona que le dio forma a un arte sonoro.


La fama tiene un mapa trazado para la persona que la obtiene, en este caso solo nos enfocaremos en los cantantes; primero llegan los conciertos multitudinarios, de los conciertos pasan a las entrevistas, de las entrevistas a las giras, de las giras a los premios, de los premios algunos incursionan en la pantalla grande, y de la pantalla grande vuelven a los conciertos, así sucesivamente hasta que el costo por la aventura a la que muchos aspiran, comienza a ser demasiado alto.


La vida personal del artista se ve afectada al no tener el tiempo suficiente entre las giras, las grabaciones y los conciertos, para poder compartir cosas cotidianas con las personas que realmente sostienen su mano en los momentos más duros. Además, se ven limitados a ciertas actividades por la misma razón que dedicaron tanto tiempo a la cabina de grabación; los fans no descansan.


Los premios, las ventas, el éxito y la fama que eso conlleva les pasa factura cuando quieren compartir todos sus logros con alguien que no sea su representante y cuando las video llamadas dejan de ser suficiente. En el documental “Gaga: Five foot two”, que sigue de cerca el lanzamiento de un nuevo disco junto a los problemas mentales y físicos de la cantante Lady Gaga, queda muy marcada la tristeza e impotencia que sintió por la ruptura amorosa que atravesó en vísperas del lanzamiento. Entre llantos y la voz entrecortada confesó que por cada disco exitoso ha tenido que dejar ir al que sostenía su mano cuando los espasmos, que sufre desde que se rompió la cadera en una gira, la atormentan.


“Estoy tan triste cuando estoy por hacer el Super Bowl. Estoy muy entusiasmada con eso, pero no puedo evitar ver que cuando vendí 10 millones de discos, perdí a Matt. Vendí 30 millones y perdí a Luc. Consigo la película, pierdo a Taylor. Es como un reemplazo. Es la tercera vez que me rompen el corazón”, contó Gaga.


Más adelante, describió lo solitaria que se sentía por las noches cuando todas las personas se iban después de haber estado todo el día hablando con ella. El silencio absoluto la abrumaba. Irónicamente, a pesar de tener a varias personas esperando un poco de su atención, ella se sentía aislada. Apartada de las demostraciones de amor.




Foto: Netflix.


Algo similar pasó en el documental “Shawn Mendes: In Wonder”, que acompañó al artista juvenil durante su gira mundial con 104 shows y en el que tuvieron que cancelar una presentación porque su voz llegó a un punto límite. Por otro lado, emocionalmente también resultó herido luego de llegar a Toronto, su lugar natal, donde toda su familia y amigos más cercanos se encontraban esperándolo. A pesar de que su mejor amigo lo acompañó en la gira, fue inevitable para Shawn añorar la calidez que sintió al llegar a casa.


Justo antes de subir al escenario se quebró brevemente frente a los asistentes porque, según contó, extrañaba a las personas con las que creció y con las que compartió momentos de ocio y aventura casera.


“Una parte de mí recuerda agradecer siempre lo que tengo. Estoy muy agradecido. Me encanta dar conciertos, es lo que más me divierte, pero también quiero ver películas con mis padres. Quiero conducir y acostarme en un campo, fumar un porro, mirar las estrellas y comer carne deshidratada. Hacer cosas simples de la vida de pueblo”


Es así como Shawn recordó los escasos momentos como hijo y amigo que logró tener antes de empezar a ser un artista. A pesar de tener a su novia, Camila Cabello, cerca de él durante parte de la gira, ya que, interpretan una canción juntos y eso los sumergió a probar nuevas experiencias como la convivencia por un breve tiempo, Shawn extrañaba a su familia, en especial a su mamá que es la primera persona a la que llamó para recibir el soporte emocional que necesitó luego de anunciar a sus fans sobre la presentación cancelada.




Foto: La Tercera.


Sin embargo, no solo son las giras y conciertos lo que frena a los artistas, sino también tienen que pasar horas ensayando, grabando y por supuesto, componiendo, sea en el lugar que sea y la mamá de Shawn lo sabe perfectamente ya que en una parte del documental comentó que en los días que Shawn va a visitarlos solo llega a comer con ellos y con suerte alcanzan a terminar de ver una película en la sala.

Ser un cantante no es nada fácil. Con la globalización y la expansión musical gracias a la tecnología, la música llega a todo tipo de fan y uno de los requisitos fundamentales para mantenerse vigente es la producción constante de nuevos discos o adaptaciones y colaboraciones de los que ya tiene. Para eso, cada banda, solista o género musical tiene su propio estilo de grabación y, por lo tanto, cada uno lleva un tiempo promedio de producción diferente.


En el caso del k-pop, el grupo “Blackpink” contó el trabajo arduo que tuvieron que hacer para convertirse en la primera banda femenina coreana en ganar un premio americano. En el documental “Blackpink: Light up the sky”, contaron el detrás de un buen concierto porque no solo son horas de peinados, maquillajes o pruebas de vestuario. En su caso, fueron reclutadas por YG Entertainment, una compañía de entretenimiento coreana que creó un programa para entrenar cantantes en el que fueron seleccionadas, en distintos años, con distintas edades, en diferentes lugares, pero las cuatro tuvieron que dejar su rutina, familia, amigos, escuelas y hasta su país. El lugar donde las entrenaron quedaba en Corea y en muchos aspectos es un internado donde las clases no son en pupitres ubicados todos en una misma dirección frente a un pizarrón, sino son salones blindados con espejos y parlantes listos para trasmitir la pista musical que escojan para la rutina. Ellas llevaron clases de canto y danza en un promedio de 4 a 5 años seguidos.


Contaron también que al inicio solo tenían permitido descansar un día cada 15 días, con 14 horas diarias de entrenamiento y mensualmente pasaban un examen para poder mantenerse en el programa. Además, contaron que muchas veces hay participantes que tardan hasta una década en poder hacer su debut públicamente, algunos, a pesar de los años de entrenamiento, jamás llegan a debutar.

Estar en un internado a kilómetros de distancia de su hogar con la escasa posibilidad de ver a sus padres cada cierto tiempo, las jóvenes cantantes contaron el apoyo que se daban entre ellas mismas durante ese periodo.




Foto: RPP-


Tres de ellas fueron seleccionadas durante su etapa escolar y las tres están de acuerdo en que la vida en el programa fue difícil, competitivo y que fue la base para forjar la calidad de cantantes que han llegado a ser, pero que, ahora mirando fugazmente al pasado, se dieron cuenta de todos los recuerdos que perdieron.


“No me arrepiento de haber pasado tiempo aprendiendo a bailar, a cantar, pero quisiera haber vivido en casa hasta los 18 o 19 años. Mucha gente tiene muchos recuerdos como estudiante de secundaria. Yo nunca tuve eso.”, contó Jannie.


Por otro lado, la fama también puede saturar y llegara a ser demasiado abrumadora si se avanza muy rápido y más aún si tiene pequeños tropiezos o si el artista es víctima de bullying. No solo las personas promedio sufren de hostigamiento y momentos bochornosos, también lo pasan los artistas más reconocidos como se ve en el documental “Miss America”, que narra parte de la historia de Taylor Swift y también muestra cómo le afectó la canción que publicó el rapero Kanye West, donde la humilla públicamente. Las críticas, el rechazo, la inseguridad y la soledad la llevaron a distanciarse de la música por casi un año. Para Taylor, que creció con la aceptación del público y la idea de ser una mujer perfecta la limitó muchas veces y la condujo a tener problemas alimenticios por comentarios que recibía sobre su cuerpo.

“Creí que debía sentir que estaba por desmayarme al final de un concierto. Creía que así debía ser, ahora me doy cuenta de que, si comes, conservas la energía y te fortaleces, puedes hacer muchas presentaciones y no sentirlo. Fue una revelación positiva, ya no me importa si alguien dice que aumenté de peso. Eso es algo que mejora mi calidad de vida.”


La fama sin duda tiene muchos beneficios y ofrece oportunidades grandiosas para la persona que la obtiene, pero a la vez te quita otras que tu salud mental requiere, haciendo cada vez menos descabellada la idea de que los artistas como Sia prefieran reservar su identidad, moda a la que nos introdujo Hanna Montana y que ahora es un poco más fácil entenderla. La fama, como todo, no es perfecta.


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