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Catarsis sobre el Congreso ¿Cuándo pararán?




En 2020 y 2021, el Perú fue el centro de atención de los medios internacionales y no bajo las mejores circunstancias. Esta vez, los medios de la prensa extranjera no redactaron o realizaron producciones audiovisuales sobre nuestra comida o diversos destinos turísticos. Nuestros atractivos emblema, también afectados por la pandemia, se vieron opacados por la cultura política en nuestra patria.


También, durante la gestión 2016 - 2021, diversos medios de comunicación comentaban sobre el accionar del Congreso de la República del Perú, los intentos de golpear al ex-presidente Pedro Pablo Kuczynski y a sus ministros. Las transmisiones en vivo sobre los pedidos de vacancia dejaban en ridículo al político peruano; desde comparaciones burdas hasta invalidar argumentos porque una frase pertenecía a una caricatura chilena.


Cuando el también ex-presidente Martín Vizcarra cerró el Congreso, la ciudadanía aplaudió la acción. Fue una oportunidad para elegir a nuevos representantes; un borrón y cuenta nueva que daría pie a una mejor gobernabilidad. Hoy, es más que evidente que el nuevo Congreso instaurado el 2020 resultó igual o peor que el anterior; logrando la vacancia de Vizcarra, se instauró al ahora ex-presidente Manuel Merino.


Cuando se pensaba que el show del Congreso habría acabado, un grupo de congresistas solicitó repetidas veces la vacancia del hoy presidente Francisco Sagasti, a pesar que su gobierno es de transición. Claramente, hay un gran problema con la política peruana. Los representantes elegidos desconocen los límites de sus capacidades y vulneran el Estado democrático a su antojo.


Eso es ahora. ¿Qué podemos esperar del próximo Congreso de la República del Perú? Felizmente, no debemos esperar mucho a la respuesta. Exactamente lo mismo. Un grupo de virtuales congresistas electos se dirigió a la OEA la semana pasada, para exigir una auditoría del conteo de votos, ya que alegan la existencia de un fraude. Este accionar también dejó en ridículo a la clase política a través de un video donde se les califica de golpistas.


Uno pensaría que la crisis política de los últimos años es netamente culpa de la misma clase política. Pero, habiendo escogido 2 nuevos congresos, uno en 2020 y otro en 2021, y que los grupos políticos y representantes sean más de lo mismo, refleja que el problema es más profundo de lo que se creía. ¿Cómo es posible que de un cesto de manzanas siempre se elijan a las que están podridas?


Parece ser que del cesto, hay más manzanas podridas que puras. El problema parece ser la misma cultura y sociedad. Mientras la ciudadanía no se haga responsable de la clase política, seguiremos escogiendo mal: personas que a su antojo doblegan leyes y prácticas políticas para su beneficio personal.


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