BOSCH VOLVIÓ… PERO YA SE VA
- Pablo Alméstar
- Jun 25, 2021
- 4 min read

Pocas veces he sentido una atracción casi matrimonial con algún personaje de las series de televisión. Me pasó con Walter White y su increíble transformación a lo largo de Breaking Bad, serie que seguí desde muy pequeño y tengo el gusto de haberla visto semana tras semana, a escondidas de mis padres. Lo mismo me sucedió con el magistral Sherlock de Benedict Cumberbatch. Un personaje televisivo entrañable, fabuloso, impresionante y muy cómico. Cómo dejar de lado al propio Hugh Laurie, quien fuese el primer personaje al que le tuve un apego importante por su peculiar comportamiento con los demás, siendo quien me enseñó a comprender que un protagonista no necesita ser siempre condescendiente con su entorno. Es decir, crear un personaje es más complejo que crear a un ser humano. Es crear una vida que, de alguna u otra forma, nos regala muchos sentimientos que, a fin de cuentas, terminan también siendo nuevas vidas dentro de la ficción.
A pesar de haber series entrañables, de las cuales tengo un listado inmenso, los personajes principales son esa puerta de entrada inmensa hacia el placer visual; independientemente de si la narrativa cumple o no cumple, como por ejemplo el fantástico James Spader en The Blacklist. Una serie que terminó siendo regularcita, pero con la presencia inmortal y estupenda de su antihéroe y protagonista.
Hoy día, 25 de junio del 2021, vuelve uno de los personajes de televisión que, sin duda, recordaré a lo largo de mi vida. Tras 6 grandiosas temporadas, Harry Bosch, el detective policial Hollywoodense creado por Michael Connelly, vuelve a la plataforma de Amazon Prime para estrenar la séptima y última temporada de esta gran serie llamada “BOSCH”.
Hablar de Harry Bosch, es hablar de un padre, de un soldado, de un investigador, de un mago, de un héroe, de un hijo de puta (literal) y de un hombre que jamás rompe las reglas. No recuerdo haber visto, en estos últimos años, a un personaje tan entrañable en la televisión como el propio Harry Bosch. Interpretado por Titus Weliver, a quien quizá si vea una vez más en pantalla, en cualquier producción que sea, jamás dejará de ser Harry Bosch para mis ojos.
La serie, desde su primera temporada, se vuelve una montaña rusa de emociones. Parece ser un policial clásico, al estilo The Wire, por ejemplo, pero también tiene picos emocionantes de thriller. No necesita el floro que los CSI se mandan capítulo tras capítulo y tampoco necesita “modernizarse” o “romper esquemas”, como muchas series han intentado hacer en estos años y han terminado como un somnífero de gran presupuesto. BOSCH ha cosechado 6 temporadas al puro y duro poder del género policial. Una serie sólida que, con algún trastabillo narrativo, que puede llegar a ser un poco tedioso a mitad de camino, supo sobreponerse a su propia escritura y entregarnos episodios memorables, diálogos de vitrina y una actuación para el eterno recuerdo.
Personalmente, me encanta este detective. El personaje de BOSCH es un personaje como pocos. Con tantas peculiaridades resumidas en un carácter inigualable y reconocible a primera vista. Una rudeza clásica, pero un corazón tan frágil con quienes más ama. Un perro guardián. Puede ser Harry el sucio, como puede ser Jack Bauer, como puede ser Sherlock o incluso Jason Bourne, también Sérpico o puede ser simplemente él. Harry Bosch.
Es cierto que fue Connelly quien creó a este sujeto tan admirable. Hijo de una prostituta y que se toma todos los crímenes personales. Pero a lo largo de la serie, no solo vemos a la creación de Connelly calcada en construcción, sino que nos encontramos con un personaje que vive traiciones, decepciones, amores y desamores, estar al medio entre los magnates del poder y ser un apolítico en un campo de alcaldes y regidores. La única política es la ley, pero la ley siempre es interpretada desde su formación.
Bosch no ostenta de nada, se abraza de lo seguro, de los recursos clásicos, de lo que ya está escrito. Es como el propio Harry Bosch con sus reglas, es la serie que emula a su personaje, el todo con el uno. Pero en esa simpleza, en no querer ser más, quizá, en no ser ambiciosa, es en donde se encuentra su punto fuerte. No falla.
Al menos en estas 6 temporadas no ha fallado.
El único deseo que tengo entre estos días es que la serie cierre esta séptima temporada con broche de oro. Una serie que merece ser también reconocida por esas premiaciones de amiguetes, que se han atrevido a premiar semejantes atrocidades televisivas. Ojalá y le regalen siquiera una nominación a Titus Weliver, quien no ha hecho más que cargarse una serie de 6 temporadas (y apuesto a que esta séptima también) en los hombros, de manera extraordinaria. Un actor que ha hecho muchos papeles secundarios, siempre relegado al guion corto, pero que ha demostrado ser más que muchos otros protagonistas de por ahí. Y lo ha demostrado encarnando a este personaje monumental dando la cátedra del histrión.
La séptima y última temporada de esta, definitivamente una de mis series favoritas de toda la vida, está ahora disponible en AMAZON PRIME.





Comments