Así no, Ricardo
- Redacción
- Sep 6, 2021
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Ya son más de seis años que hablo maravillas de ti, más de 72 meses que te banco por sobre todas las adversidades y cuestionamientos, más de 2190 días en los que comprendo y comparto tus decisiones, pero, paulatinamente, esto está dejando de ser así. El respeto y admiración que te tengo nunca se va a ir, pero el sentimiento de pertenencia hacia tu forma de dirigir se diluye partido tras partido.
Cuando llegaste al comando técnico de la selección peruana sentí emoción. La que siente cada hincha al comenzar una nueva etapa. Una emoción, que sin saber lo que nos esperaba, estaba llena de esperanza y pasión. Con el paso de los partidos y con los resultados en contra nunca te perdí la fe. Siempre remé de tu lado. Es porque vi en ti algo diferente, algo que no vi jamás en un proceso de la selección peruana. Vi, y valga la redundancia, un proceso. Llegaste con metas claras, con un estilo marcado y con una ambición de ganar que se contagió no solo a los jugadores sino a todo un país.
En innumerables ocasiones he comentado sobre todos tus récords y logros al mando de la blanquirroja. Sobre todo, lo positivo que has transmitido hacia un equipo que deambulaba por unas eliminatorias cual serie animada – diferente relleno pero mismo final. Por eso, y aunque me duela, esta vez va a ser todo lo contrario. Esta vez diré lo que vine callando hace un buen tiempo, pero no haré más.
Luego de la Copa América de Brasil 2019 algo cambió. Se produjeron cambios inminentes, parones largos y hasta una pandemia mundial. Sin embargo, pasó algo que nunca esperé. A mi entender, perdiste la lectura de juego. Se que suena fuerte, pero es lo que siento.
Sería insensato de mi parte decir que los resultados no afectaron en que te respaldara. Pero es que contigo eso siempre fue una consecuencia del juego. En eliminatorias, Copa América o aun en el mundial hubo veces que le erraste al planteo, pero siempre me sentí confiado por tu capacidad de replanteo. Si tenías que hacer un cambio temprano lo hacías, si tenías que sacar a un referente lo hacías, pero esto ya no es más así.
En la última Copa América quedamos cuartos con una digna actuación. En las eliminatorias hemos sumado siete de los últimos nueve puntos. La gente debe de pensar que estoy loco por cuestionarte tanto en este preciso momento, pero es porque siento que algo cambió. Te veo muy cerrado en una idea, como por ejemplo poner a Ruidiaz de “10”. Te veo muy lento en la lectura, como para esperar hasta el minuto 70 para sacar a jugadores que claramente no se vienen desempeñando bien. Te veo muy errático con los cambios según el resultado y el rival.
En estas eliminatorias estamos a dos puntos del repechaje. Pero no es ninguna casualidad que los dos partidos ganados hayan sido por solo un gol, mientras que los cuatro partidos perdidos hayan sido derrotas por más de un gol. Estamos séptimos, tenemos 8 puntos, pero -7 en diferencia de goles, y ese es un dato no menor. Podemos estar cerca en lo estadístico, pero la verdad es que estamos muy lejos en lo futbolístico.
Reitero en que el respeto y admiración hacia que te tengo no va a cambiar por nada. Se venga lo que se venga tu debes de ser el entrenador que termine estas clasificatorias a Qatar 2022, pero de esta manera no Gareca. Siempre nos costó llevar el juego al resultado, contigo eso mejoró, y bastante. Y, si bien eres el mejor entrenador de selección peruana de la historia, sino vuelves a tu principal esencia, creo que será mejor un cambio, por el bien de todas las partes.
Es por ello que sinceramente espero que vuelvas a demostrar la calidad de entrenador que eres. Espero que seas tu el principal artífice de los logros venideros de nuestra selección. Espero que vuelvas a ser el “tigre” Gareca. Así si, Ricardo.




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