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Alejandro Neyra : "La traición es también una condición humana"

Fuente : Diario Correo


¿Podríamos decir que la historia del Perú es la historia de la traición? El escritor y exministro de Cultura Alejandro Neyra se propone analizar esta pregunta en “Traiciones Peruanas”, compuesto por 16 relatos sobre los 16 más grandes antihéroes de la historia nacional. El libro se presentará este sábado 9 de octubre a las 6 pm desde la Plaza Mayor de Huamanga, en el marco de la V Feria Internacional del Libro de Ayacucho.



-¿Por qué lanzar este libro en el marco del Bicentenario?


-Porque creo que es importante recordar nuestra historia. Hacerlo a través de las figuras de personas que han sido tildadas de traidores, de estos antihéroes, pero con algo de ironía, me parece que es importante en estos días que vivimos.


-El libro hace un recorrido a través de figuras asociadas a la idea de traición, desde la Conquista, hasta la época de Vladimiro Montesinos, pasando por la Guerra del Pacífico, y demás etapas claves de nuestra historia. ¿Quién diría usted es el mayor traidor de nuestra historia?


-Traidores a la patria, a nuestros ideales ha habido muchos. Pero traicionar al país por una ideología, sin importar cuántas vidas se lleve uno por delante, creo que es la peor forma de traición. Sin duda Abimael Guzmán tendría que encabezar esa lista.


-Menciona, dentro de los traidores del siglo XX, a Augusto Leguía y Luis Sánchez Cerro, catalogados como golpistas, término que hasta hoy escuchamos diariamente en distintos contextos. ¿Por qué cree usted que el Perú no cesa de traicionar su propia democracia?


-Es una buena reflexión. Creo que no somos aún conscientes de la importancia que tiene vivir un momento democrático, de gozar plenamente de nuestras libertades. Existe incluso en algunos, añoranza por la “mano dura” y eso creo que pasa por ser un país aún “adolescente”, como decía el maestro Luis Alberto Sánchez. Leer la historia por eso es fundamental y lo que humildemente pretendo es acercarla a quienes no gustan de los textos académicos pero que se pueden sentir atraídos por estas tradiciones, a la usanza de Ricardo Palma.


-Muchos de los personajes mencionados, como el propio Leguía, o Mariano Ignacio Prado, gozaron de cierta popularidad antes de que sus actos fueran expuestos. ¿Cree que como sociedad, muchas veces nos dejamos traicionar?


-Sí. Justamente por ese deseo de encontrar un inca, parafraseando a Flores Galindo, a un papá que nos cuide y que al mismo tiempo nos trate de manera recia. A veces nosotros somos traidores de nuestras propias convicciones a cambio de una idea de seguridad que políticos ofrecen alegremente.

-¿Cree usted que el fondo del problema se relaciona a una identidad nacional que no termina de cuajar?


-Quizás sea parte de vivir en un país adolescente. Pero creo que hay una identidad que se ha construido sobre la base del orgullo en nuestra cultura, nuestra gastronomía, música, etc., que me hace creer que estamos en camino de entendernos mejor. La cultura ayacuchana es buen ejemplo de eso. Desde los retablos hasta las tablas de Sarhua, todos sentimos orgullo por esas expresiones de identidad. Aunque cierto es también que falta conocernos más y mejor, entre los diferentes pueblos, para asumir nuestra diversidad como aquello que realmente nos une.


-Para citar a dos personajes mencionados en el libro, ¿qué diferencia a un traidor como Abimael Guzmán de uno como Vladimiro Montesinos?


-Fernando Iwasaki me hizo una pregunta similar que voy a tratar de explorar. Así como en los círculos del infierno dantesco, debería hacer una tipología de la traición. Curiosamente más allá de que sean de los peores traidores -recordemos que Montesinos además fue juzgado por traición a la patria cuando fue un militar sin escrúpulos y un espía básicamente- lo que he incluido aquí son historias más bien personales, relacionadas con sus mujeres, como para demostrar que son traidores en cada uno de los planos de su vida. Montesinos debe estar muy cerca del último nivel de los traidores, que es en el que debe estar Abimael.


-¿Cree que el Perú está condenado a convivir con traidores?


-Quizás no solo el Perú. La traición es también una condición humana. Pero quizás si nos aproximamos a la historia, si vemos con detenimiento a algunos de estos traidores, logremos alcanzar un futuro sin tanta traición.


-¿Cómo romper con esta aparente condena?


-Siendo fieles a nuestros ideales, a quienes confían en nosotros, siendo leales con nosotros mismos. Y para eso hay que leer bien la historia, o cuando menos estas sencillas “tradiciones” o “traiciones” peruanas (risas).


Alejandro Neyra nació en Lima en 1974. Es escritor y diplomático. Ha sido director de la Biblioteca Nacional y tres veces Ministro de Cultura. Ha publicado, entre otros libros, “Peruanos ilustres”, “Peruanas ilustres” y “Biblioteca peruana”.




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